domingo, 28 de agosto de 2011

“EL ÉXTASIS VIOLENTO DE CÉSAR PINEDA”




La poesía muchas veces se convierte para quien lo escribe en gracia divina y otras en una incurable maldición, un laberinto sin salida desde donde el poeta vive elucubrando toda clase de estrategias y artimañas intentando vencer el terror a la página en blanco. Vencer o ser vencido, lo mismo da, el hecho es sobrevivir al poema o morir en él. Así lo entiende César Pineda Quilca quien a través de “EL ARRIBO DE UN ÉXTASIS VIOLENTO” hace su aparición en el parnaso literario peruano. Sabe que le ha tomado muchas lunas llegar hasta aquí, se ha extraviado tantas noches en el empeño de dar luz a estos versos, ha claudicado en el intento y maldecido a todos los dioses por llevar en la piel el fuego de la poesía, sin embargo, el poeta persiste en la palabra, se aferra a su creación como a la vida misma.




El libro está dividido en tres partes. En el primer apartado, UN ABISMO DE LUZ, los poemas corresponden a una etapa donde César explora en el amor y en la poesía visual. El objeto imaginario del poeta se proyecta aquí como un fetiche, como un acto carnal no concluido. Se presenta en forma de mujer, como un dolor existente o irreal. ¿Es acaso este amor imaginado el primer intento de acercarse al texto, de habitarlo, de hacerse dueño de una voz poética?





Amo la blanca piel de una mujer hecha pedazos
Amo el hálito apretado de su sombra en un rincón cariñoso de esta ciudad
Amo el amor puro y destrozado de su ojo llanto lastimado





En CANTO FUGITIVO DE UNA SOMBRA LUMINOSA encontramos a un poeta que dialoga con él mismo, de manera coloquial y sin pretensiones lingüísticas. Más bien nos muestra a un sujeto poético que se acerca más a la realidad que a la ficción, a la confesión sincera, como si fuera un reo. El poeta de rodillas ante el lector muestra con la más absoluta naturalidad sus constantes desengaños ante un amor no correspondido. ¿Será acaso este mal amor una representación simbólica de sus derrotas literarias? Las dudas y temores que lo arrojan a escribir estos versos dan la sensación del salto al vacío. Frente a esto Pineda no cede ante las dificultades que plantea el ejercicio de la escritura. Pergeñar un buen poema es como enfrentarse a un monstruo de siete cabezas. Eso lo tiene claro el poeta quien escribe con la madurez y el desparpajo de quien tiene en su haber varios libros encima. Entonces planteamos aquí nuestra pregunta ¿Es a una mujer o a la poesía misma a quien César le dedica estas páginas llenas de desengaño, de tristeza, de amor, de cansancio y desesperación?


Todo poema
No es más que una sombra
Que nos per/sigue a todas partes.

Una
Puerta oculta.

A veces
Nuestra única salida.




La lucha del poeta se encuentra en el intento por sacudirse del miedo al fracaso, del horror a no ser, de la muerte literaria. Por eso los poemas (si bien son breves, dicen lo que otros no dijeron en extensos textos) hablan de su a veces díscola relación con la poesía. Queriéndolo o no, el libro se vuelve en él una obsesión. El poema es aquí una montaña a la que hay que conquistar a cómo de lugar. Por eso, con la desfachatez de su juventud, a César le basta y le sobra apenas unas cuantas estrofas para hacernos sentir su voz donde la simplicidad y contundencia de los textos impresionan. Sin embargo, como diría Leopoldo María Panero, es duro el trabajo de la poesía, esto, como en todo acto que involucre jugarse la vida, afecta al escritor, le produce pérdidas, bajas que está dispuesto a lamentar siempre.




Ya es hora
De quitarme la máscara
De ser
Aquel loco moribundo
Que persigue
A todas luces y a toda costa tu belleza
De no vivir tranquilamente
Como cualquier hombre
Soñando
En qué momento
Escribo este poema.



Los poemas poseen también ese toque irónico, ese sabor personal de un habitante de las noches limeñas, saben a criollada, a esquina, a barrio, a chifa de Ate, a música vernacular, a trasnochada, a jirón. Por eso César sabe reírse de sí mismo, de su desgracia, de su suerte muchas veces algo torcida, porque a punta de calle aprendió a transformar lo trágico en una simple anécdota. El poeta además tiene que ser ladino y estos poemas poseen también este ingrediente, esta hierba que no se vende en la bodega y que no se encuentra en todos los escritores.



Solo
He venido a ver
En qué situación se encuentra mi tragedia.



Y


Leo un poema
Y estiro
Mi mano
Como un mendigo.



En RESCATANDO LA LUMBRE el discurso es el mismo: la encarnizada batalla entre él (ser humano, hombre, profesor, poeta) y el texto (léase poema). Las dificultades y peripecias que tiene que vivir el transeúnte, el sujeto social, el animal pensante se estrellan frente a los reclamos dentro un mundo hostil que convierte al hombre en un número. El poeta es para el mundo real una ecuación que da como resultado 0 (cero), apenas un triste nombre, una gris figura que no corresponde a estos tiempos modernos, una palabra que hoy no significa nada. Los poetas somos semidioses diría, alguna vez, Enrique Verástegui e inmediatamente acotaría desencantado, pero solo entre nosotros.



Ya no pienso
escribir.

Por escribir
uno se enferma.



Ezra Pound decía que el poema comienza a morir cuando se aleja de su música. Los poemas de César Pineda poseen una música especial que proviene del alma. Suenan como una música nueva de tambores, de arpas y guitarras eléctricas, suenan como el tráfico cerca al grifo Tokio, como la estridente chicha que sale de una mototaxi y que recoge un pasajero a media cuadra del paradero Tagore, como los violentos latidos de su buen corazón no esconden nada, solo dicen, y muchas veces en poesía, y sobre todo, en la vida, decir, es suficiente.




Alguien
Ha dejado regado
Su tristeza sobre mi puerta.



No sé si César Pineda pueda superar el debut auspicioso de este muy buen poemario, no sé si tampoco vuelva a escribir un libro fugazmente como lo hizo con la mayoría de estos textos, casi de manera demoníaca, solo en una semana y media, en una especie de trance. Lo cierto es que todos los que conocemos al poeta sabemos la importancia que tiene para él publicar por primera vez su poesía y entregar al lector sus textos como quien entrega parte de su alma. Esperamos que quien lea estas páginas pueda entender que tras la palabra poesía se esconde un significado aún mayor que involucra: años, vida, corazón, pasión, sentimiento, creación, y sobre todo, amor por ese “extraño oficio” que le otorga sentido a las palabras.


Raúl Heraud

La Molina, 22 de junio 2011

jueves, 21 de julio de 2011

Poesía de Michael Jimenez





El joven poeta peruano Michael Jimenez nos hace entrega de estos nuevos textos que hablan del amor y la pasión por la vida; encontramos en la poesia de Michael un nuevo aire, pareciera que un rejuvenecido duende de la poesía camina de la mano del poeta.





HUMAREDA



hoy me senté a recordar
tu mancha de petróleo
contrastando con mi mancha de nieve
y a nuestros cuerpos amándose
en una danza poética
en esta mi habitación tan pobre
como un cuadro de Humareda
y es que ésta siempre ha sido mi vida
me convertí en amante de la soledad
a pesar que nunca fue grata conmigo
pero se mudó a vivir
entre estas paredes de madera
que resguardan libros
y a un poeta soñador
dueño de un corazón
que no te logra olvidar



V



qué haré con esta luna llena que intenta asomarse en mis noches / ahora que aprendí a vivir de mañana / qué haré con los palitos chinos que se amontonan en mi casa / si vivo en un constante ayuno / qué haré con estos discos que ocupan espacio en mi cajita de música / si me he quedado sordo y mudo / qué haré con los lapiceros que ahora sobran en mi escritorio / si me he olvidado las palabras del diccionario / qué haré con el silencio que gobierna en mi casa / ahora que tu sombra me acecha en las hojas en blanco





KIRIBATI



hemos hecho el amor
tantas veces
como los gatos que tuve durante toda mi vida
y en cada ocasión
nos hemos herido de muerte
mientras mi razón ha ido cayendo hondo
en lo más profundo de esta existencia

pero tienes que saberlo
mi corazón no es un país de Oceanía
llamado Kiribati que se está hundiendo en el Pacífico sur
al extremo de correr riesgo de desaparecer
en poco tiempo

debes de enterarte que
mi corazón
es un poeta en busca de musa
que sueña con llegar a olvidarte
con no volver a nombrarte



s/t



ayer te soñé
suspirando en mi espalda palabras como estrellas
abrazando mis deseos con pasión
internándote en este bosque de mis pensamientos
acariciando cada suspiro que provocas a mi corazón

y no me atreví a despertar de ese sueño en el que habitabas
porque navegué sobre tu espalda en versos de amor para ti
sembrando poemas en cada una de tus pecas
sumergiendo mis sentidos en tus pechos luna llena
deslizando mis anhelos por tu vientre desnudo
hasta quedar dormido entre tus piernas perfumado de tu esencia




EL HOMBRE DEL PRESIDENTE



me tocó ser el hombre que se lanza frente al presidente
y recibe el balazo en un atentado
que se desangra frente a todos
acercándose inevitablemente a su fin
despacio con dolor
viendo su sangre correr y formar un charco
jadeando en el suelo frio
perdiendo la visión poco a poco
mientras su vida pasa lentamente delante de sus ojos
desacelerándose su corazón
sus latidos
sintiendo cada vez mas frio
y muriendo cada vez mas
sin remedio sin solución
sin una medicina posible o cura
ni recibir auxilio de un paramédico
sin poder coger un ambulancia
e ir al hospital o la clínica mas cercana
para atenderse de este atentado de tu existencia


me toco ser el hombre que pisa la mina en la guerra
y se mutila inevitablemente un miembro de su cuerpo
que ve ríos de sangre por doquier
que cae al suelo
y se revuelca de dolor
y le duele en el alma
y se lamenta por el descuido
que sufre lo que no pensó sufrir
prefiriendo estar en casa
o con los amigos riendo en su barrio
pero que ya no tiene marcha atrás


me toco ser el hombre que sale volando del auto en un choque
y mientras está en los aires
se le va la vida
y no puede decir sus últimos rezos
ni despedirse de sus familiares
tampoco dar el último beso a la novia
y cae
cae fuerte en un golpe seco
y se le destroza el cráneo
los recuerdos desaparecen
y ya no le queda nada
ni la sombra ni un suspiro
tampoco la mirada del adiós

me tocó ser el hombre que naufraga en una isla
y todos los sentimientos felices y gratos los va perdiendo
quedándose solo triste amargado
desangrándose en el interior en el alma en el corazón
en la vida misma
que pierde sus ropajes y queda desnudo
sin nada para protegerse
ni lugar donde guarecerse
ni comida que lo alimente
que se asolea día tras día
y su piel se raja
sus labios se secan
sus uñas se deforman
sus cabellos se enmarañan
pierde noción del tiempo
de la vida
de los días de la luna del sol de los astros

me tocó ser el hombre que ya no tiene salvación
que sufre
que llora que se desangra
que se mutila el cuerpo
que pierde la felicidad
que no conoce el amor verdadero
que pasa lo impensado
y que al final
e inevitablemente
sin más remedio
muere

jueves, 16 de junio de 2011

Poesía de Roy Dávatoc


Roy Dávatoc (Perú, 1981). Es un joven poeta cantuteño, con tres poemarios a cuesta: (Alma,Gradus y La lluvia nos detiene), es para muchos un osado salvavidas ya que dirige con éxito la editorial Toro de Trapo, desde allí arroja boyas a muchos escritores náufragos; Roy pergeña sus versos con el dolor a cuestas, posee una incansable necesidad de retratar todo cuanto ve; el mundo es para él un bestiario por donde desfilan todas las emociones humanas.





Utrillo


Estuviste tan solo
nunca te diste cuenta de lo horrible del mundo
del cáncer y el colesterol
bombardeando el corazón y el hígado
lo irremediable de las rinoplastias
y las inyecciones de botox,


tú sólo tenías ojos para
la lenta y firme
tristeza de las alas





Cuento breve


Para Juan, mi casi hermano.


Hay tres sujetos
Miguel/ El Gato/ y Juan
y en un chevi del 98 gris palomino
tartamudeando
fuman marihuana

un poli rompe el cristal
bajo la lluvia
el humo desaparece
primero rápido
luego se detiene un momento

La lluvia no se detiene

Hay otros dos polis a cinco metros
como zanates derribados
o bolsas de basura
que muerden los perros

tras la cortina de agua

siento un golpe en la nuca
negro y naranja y rojo a garradas.

Entonces comprendo que
bajo la lluvia todos morimos un poco




Temor


Se acuchillaron
nuestros ojos de veladora
con el espanto de la nueva luz

y los recuerdos vienen incesantes
a refugiarse en la hierba fresca
donde nuestros cuerpos
se curtieron por el hábito

Pero el amor que
nos fulmina como sangre briosa
contra las rocas

fermentándonos
el nacimiento del primer Dios

promulgado en tu oración
y en mis desiertos

nos vuelve pálidos de
honda locura.



Irredención


NO HAY remedio para aliviar ninguna cosa.

Afuera el silencio es un parto de cielo y sangre

no hay derechos para los hombres fermentados como costras;
parecen bestias marcadas en campo hastío.

Hay niños y mujeres quemados en bolsas,
perros hambrientos,
moscas de muerte.

Y
yo
¡por un demonio!

¿lo único que puedo hacer es tomar café
y evitar su negrura cerrando los ojos?



V


VIENEN los perros
viene la liebre
y se para de golpe la carrera

viene la vida lenta
la raíz y la sangre

viene Dios que cuando está solo
desde su tristeza
se imagina la noche.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Palabras necesarias en la presentación de la Revista Delirium Tremens de Paolo Astorga



Esta noche fui convocado aquí para hablarles de la revista Delirium Tremens, del esfuerzo del poeta Paolo Astorga por hacer posible su segunda edición física, de la calidad de escritores que integran esta muestra, del cuidado del trabajo editorial y de todo lo que tenga que ver con esta enorme publicación, sin embargo creo que es necesario en primer término hablar del joven poeta que como el Rey Midas convierte en oro todo lo que toca, hablar de su fe inquebrantable por la poesía como instrumento de cambio, de su humanidad a prueba más que de balas, de envidiosos, de negativos y de mala leches; a sus cortos años este flaco que más tiene pinta de guardián de cementerio que de poeta, ha publicado 4 poemarios, ha sido merecedor de reconocimientos nacionales e internacionales, editado a decenas de vates de distintos países a través de un sello propio, posee una revista virtual con más de 4 años y 40 números ininterrumpidos, es líder del grupo literario cantuteño “Letra en Llamas” y como si fuera poco, es el creador de la primera revista de poesía en audio del Perú.


Paolo Astorga es un muchacho de figura esmirriada, de mirada quijotesca, de un poco mas de 20 años de edad, cuando no está en los claustros universitarios en la Cantuta, funge de editor, diagramador, actor de reparto, camarógrafo que apaga incendios, entrevistador sin cuello ni corbata, poeta al borde del suicidio, escritor de operetas, de cuentos que sacan roncha a más de uno, director sin título de fanzines y revistas electrónicas, conspicuo hacedor de prólogos, reseñista consumado de libros, vidas y cuanta cosa haya que registrar en una página física o virtual para la difusión y el apoyo de todo lo que para él represente arte; un ser humano que como el filosofo Diógenes no necesita demasiado para ser feliz, apenas unas hojas, unos morlacos y alguna conversación bajo el cielo gris limeño que lo haga soñar con la historia de las letras peruanas, con ser parte de ese dromedario que se llama generación (termino ya en desuso)donde él sin proponérselo a fuerza de trabajo y talento comienza a tener un protagonismo a pesar que dentro de esta parchada carpa circense algunos payasos buscan minimizar su real importancia en las letras peruanas de este nuevo siglo.


Paolo como un artista real y verdadero es ajeno a todas las figuras y poses de los pseudo intelectuales y poetas que pululan por las noches limeñas, es un tipo frontal, sensible, ajeno a la venganza, la revancha o el odio tan de moda entre sus congéneres, no fuma, no chupa pero es pisado (bueno, es humano) apenas está escribiendo su historia pero no se la cree, sigue trabajando, pergeñando versos en una combi rumbo a Chosica, ideando el titulo de alguna nueva publicación en los salones de su facultad, igual que cuando estudiaba en el colegio y se daba una vuelta por el centro de Lima para ver a alguno de sus poetas de culto.


Tengo la suerte de ser su amigo, me cayó bien desde la primera vez que lo vi en la universidad, con ese aire medio intelectual y una voz grave que no pertenecía a ese cadavérico cuerpo, me comentó que había visto un libro mío en Amazonas, después lo escuché leer sus poemas en el Yacana donde me invitó a integrar la mesa de lectura. Siempre con esa fuerza que lo caracteriza, recuerdo escucharlo recitando sus versos como si se le fuera el alma, como si estuviera en trance o fuera parte de un exorcismo o de algún acto de posesión.


A Paolo le debo una entrevista que se quedó trunca por problemas técnicos, le debo una publicación que espero aparezca en los primeros días del próximo año, le debo ahora mismo mi presencia física en este lugar, por eso quería de cualquier manera estar presente (aunque sea a través de la palabra, que creo yo, es la mejor manera) para felicitar a mi amigo el flaco Becerra por su revista, pero más que nada por su calidad de gente, por su inagotable empeño y por la fe con que mira siempre el mundo, a pesar de los tiempos difíciles que le ha tocado vivir, y así celebrar con todos ustedes aquella inocencia y sagacidad que lo hacen un ser mejor aun; hermano poeta, gracias por ser para nosotros una especie de Flautista de Hamelin siempre encandilándonos con tu música llena de futuro.



Raúl Heraud,
La molina, diciembre de 2010.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Poemas de Timo Berger (Alemania)


El poeta Alemán Timo Berger nos hace entrega de este grupo de poemas que escribió recientemente a su paso por nuestra tierra y que tituló "Hecho en Perú".


Hecho en Perú


Un Waino chilla por el canal de Ayacucho TV
attenti, son las seis de la manana, Maicito Pelo d’Ambrosio –
el Hombre Poncho en su tapado de alpaka – canturrea:
“Ay Macito, eres Peruano como yo”.


En un bar de Los Olivos (Cono Norte) por la noche
el presentador de Diana Cari y los Mágicos del Amor
pregunta al público: De dónde son Ustedes? Qué lugar
tachamos del mapa con el próximo pedido?


Ay Maicito, La Nueva Perú luce en un letrero de la Panamericana.
Esta noche, te prometo, Diana Cari, todo el país será una Fiesta Chica,
tú y yo serémos Mil Melodías de Nuestra Tierra. Y una caravana
de la cordillera que deja su carga en los lockers de Lima.


Hospedajes, casas de ladrillo seco nomás, heridas graves
cuyos hilos perforan el cielo como las fibras de acero.
Al ton y son del arpa paraguaya se mudan muslos, troncos,
se gana dinero, terreno sobre el declive sin agua


ni pan. Hay un bosque de cemento, donde antes olivares,
dice el chofer de lo que pretende ser un taxi en camino
al aeropuerto. De Lima me gustan, consta, las muchachas,
quizás, y las muchas formas de rebuscarse la vida...



En El Dorado ***


Fujimori - bromea, supongo, Jaime Baily - debería quedarse sólo una década
en la cárcel. “Un año por cada año de su gobierno.” El Francotirador sumiso
en medio de la luz blanquiza de los focos. Con su flequillo
asimétrico, ese traje que disimula su físico, las risas que provienen
de una cinta digital, qué difícil resultó conseguir una entrada a su programa.


A treinta grados, en frente del pozo de aire en El Dorado, se descompone
la yuca picante de Piqueos Persa, una copa de Tabernero de Ica.
Cuando apago el aire acondicionado, se derrite mi silueta como la sombra
eléctrica del moderador en la pantalla interferida, cuando la prendo de nuevo
la Doncella de la Muerte viene a acompanarme, con su patas huesudas,


Iquitos, la verdad, es un infierno tropical, y eso que quien le está hablando
es un ateo, tropical a pesar de que aun no vi ni un árbol, ni una liana,
ni hablar del Amazonas (El río fue desviado hace un tiempo atrás
hacia el Discovery Channel, dicen que una mafia brasileira...)
La gente con su machete televidente y sus mascotas:


hormigas de todos los colores. Por fin en la Calle Raymondi una ensalada,
paltas cortada en abánico, un fruto dionisiaco curado por el jugo de limón…
A quién aún se le antoja el oro? El caucho? El crudo?
O sea, por qué los animales son los mejores hombres?
No sabemos...



Puerto Antequera, Paraguay

Hasta aquí llegamos, Douglas, acá donde se liberó
Una importante batalla contra el ejercito de La Paz,
cruzando el río está el Chaco, es tan cerca, pero tan diferente,

caliente, salvaje, Douglas en su coche parece
el eterno chofer de las almas perdidas, un tigre blanco,
en las garras un cigarillo de yuyo local,

Edgar Pou, su compinche, tiene todo un cultivo detrás
De su casa en el cerro de Lambaré...
esa exacta imprecisión con la que Douglas toma las curvas,

el prolijo desvío en su habla pornosonettista, esa (así) llegamos
al Far West del Paraguay, cercado por la sequía,
de casas bajitas, chacras y bosque ligero,

de ninias (niñas) jugando detrás de las rejas de un kiosko,
de galinas, chanchos, vacas magras, un pueblo
alentado por el Boom de la soja del siglo pasado,

De pastizales y porrotos, se llamarán mis recuerdos,
bromea Douglas mientras no para de girar el dial de la radio
buscando una cumbia, aunque sea un Merengue. Katchaka.




Timo Berger nació alemán pero hubiera preferido llegar al mundo en un suburbio de Lima. Estudió durante un tiempo, leyó la literatura latinoamericana desde Onetti hasta Bolano pasando por Vargas Llosa. Hoy se dedica a organizar festivales de poesía o talleres móviles por las grandes urbes del mundo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Poemas de Pedro López Ganvini

Pedro López Ganvini es un poeta que retrata aspectos de la ciudad con sarcasmo e ironía, desde la sordidez y la falta de fe habita la esperpentica urbe hastiado de sus habitantes, su hedor, su bulla, el caos y sus falsos ídolos.







Sabor y olor a barrunto

A El Agustino


Te dicen mi “ruca” linda, quienes en ti anidan
A lo lejos desde ya, te diviso
imponente, risueña y alegre
coqueta tus aires llegan a tus pies
de olores provincianos
A tus faldas bailan y “te gozan”
cada fin de semana ante todos
la rica chicha, Chacalón y Mojarras
menean tus faldas multicolores
Turbulentas como en alta mar
con el viento se agita
y silva al viento entre tus callejones y callejuelas
sudorosa sube tus infinitos escalones
para besar tus pezones en la cumbre
y arriba tranquilizar sus ánimos .

Llegan a ti de Barrios Altos y Mendosita y la rica Vicky
y avenida Grau
No hay Pedros Navajas,
sí cuerpos de piel partida y Sarita Colonia
y devotos de la viergen de las Mercedes
Noches lúgubres de París no extraño
ron, pisco, chimeneas de vidas que aspiran muerte
Respiran almas hacinadas, cuerpos, letrinas,
comida y pan que no quedó y sudor de hambre y sed

Y confieso que “te subo y te bajo”
temeroso y atrevido, por encantos
que encuentro entre tus casas
que como rosarios te adornan
te visten y eróticos te dibujan
San Cristóbal, San Cosme, Yerbateros, cerro el Pino
Parada, Tacora, terminal terrestre, carretera central.
Afiches de noches chicheras y huayneras y rockeras
Asustan el chistar de botellas que rompen tu corazón
Y bromas que acarician tus leyendas

Ya eres tradición, eres recuerdo
....eres vida eres muerte.




Lima de mierda...



'!Galletas, wafers, chicles, caramelos, cigarros¡'
'!mica de libreta electoral, agujas con hilos y regla de oferta¡'
'!maní, gaseosa helada¡'
menú de microbús

Humo, sudor
semáforos rojos o verdes o amarillos
congestionamiento de carros, triciclos y gente

Mendigos, pirañas, caminantes, pasajeros, prostitutas, patrulleros
cabros, ambulantes, letreros, fumones, lesbianas
tragamonedas, semáforos, tombos, accidentes, ambulancias
parejas, ermitaños, cigarros prendidos
paredes orinadas, carros viejos, micros sucios, combis locas
buenos rabos, malos culos.

Y sigo escuchando
'!Todo Wilson, todo Tacna.
Tacna, Rímac, piñón¡'
8 de la noche
y sigo viendo huevadas:
es el menú diario en esta gran Lima
jode pero hay que tragarlo todos los días

Lima de mierda...
no podría vivir lejos de ti.




Rebagliati (hospital)



Paz
Tranquilidad
Crucifijo al frente
algún quejido lastimero
susurro de voces y barullos y ajetreos externos
que trae el viento que se filtra
luz del día, de la tarde
crepúsculo y noche…
Calma. Tranquilidad
Sábanas blancas
Seres blancos que auscultan
Ángeles blancos que divisan por las puertas
y andan a escondidas
Espíritus blancos que quedaron atrapados
Calma,
Tranquilidad, sosiego, remedios y más remedios…
A veces hueles a cementerio…



Pedro López Ganvini (Caraz - Ancash, 1966) Entre su producción poética tiene Concierto de Romance. Lima, 2002. Petty producciones; en este poemario reúne sus primeros trabajos como: Cuando habla un corazón I (1984), y Cuando habla un corazón II (1988); Momentos eternos (1986), Señora mía (1987) y Transición (2000). Paralelo 69 (2000 Petty producciones); Memorias de una rata (Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. 2001), desórdenes (Petty producciones 2002), y, la plaqueta Semana Santa (Petty producciones abril 2003), En el enigma de tus ojos (Edición El rincón del loco 2004), Siluetas del tiempo (La poesía en el departamento de Ancash) vol. I. Publicó selecciones como: MP4 Jueves culturales en la Garcilaso (poesía peruana contemporánea); Cuentos reales (22 narradores peruanos contemporáneos); Corazones niños: poesía peruana infantil (vol. I-2007). Corrige un libro de relatos de su autoría para el 2008. También tiene a su cargo la revista mensual de poesía El rincón del loco.
Está antologado entre otras en: El ojo de la Aguja (La poesía en la universidad Inca Garcilaso de la Vega 1964 - 2002). En un abril de letras (Fondo Editorial UIGV, Municipalidad del Callao). Está incluido en Tres poetas periodistas (Risso, Má, López G. -2003) Fondo Editorial UIGV, Revista Alhucema (México), XXI poetas del siglo XXI (2006), Antología internacional de poesía amorosa (2006), El carnaval cordial de las distancias, Maribelina 2002; En un abril de letras (Fondo Editorial UIGV, Municipalidad del Callao), Ríos viejos voces nuevas (Otros aedas del milenio) Casa del Poeta Peruano 2003. etc, y sus artículos y poemas están dispersas en revistas y diarios a nivel latinoamericano. Formó parte de la comisión académica del V encuentro internacional de poetas Nicanor de la Fuente, Chiclayo 2002, por el fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Palabra Enterrada de Denis Castañeda


Por: Raul Heraud



La Palabra Enterrada del poeta peruano Denis Castañeda (Editorial Juan Gutemberg, 2010) nos habla de un viaje a través de los sótanos de la vida, un poemario donde la muerte se transforma en embeleso, donde el poeta se sumerge tenazmente en busca de la victoria del amor.
El libro está dividido en tres partes o cantos:
El Fruto del Mausoleo, Entre Eros y Lo Transito y La Palabra Enterrada que no son más que: 1-la pérdida del amor, 2 -el deseo del cuerpo, 3-el amor y el éxtasis en la conjunción de las almas.

En El fruto del mausoleo, el sujeto poético se extravía en la desolación del amor fracturado, es un amante que vaga por los límites de la muerte, como Dante en busca de su Beatriz; su excelsa pasión agoniza en una cripta oscura como falso trofeo para nadie; Ya lo anuncia T.S. Elliot cuando en las puertas de aquel oscuro sepulcro nos advierte: Ojos que vi con lagrimas la ultima vez / a través de la separación/ aquí en el otro reino de la muerte.


Eres eterno litoral de cristales y cerezas
Y el amor que se materializa sin tregua
Al abrir tu fugaz existencia
Para posarnos dentro de la catacumba.



Acercándose a lo indecible Denis Castañeda construye en la metáfora su significado poético, en la musicalidad de sus textos reposa la forma; no es extraño mencionar el acercamiento del poeta a la poesía pura, el gusto por imágenes donde impera la belleza dentro de los versos es innegable:

Toco la primavera soluble
De tu cuerpo en el fruto
Que impacta al circuito (…)
Que brota en la flor de tu ventanal…


El poeta construye el corpus de este primer canto con la premisa de la muerte como sinónimo de separación y de ruptura, como destino fatal para los amantes; en el poema Manantial del alba y defunción, apreciamos la idealización del amor como hecho necesario para encontrar el equilibrio, la paz, o la eternidad; desde el poema Denis Castañeda deja señales, huellas con la esperanza de un nuevo amanecer:


El crepúsculo eleva el origen
El cosmos decora la atmosfera
(…)
El terciopelo natural es eterno…


Pero los poemas terminan casi siempre con un halo de fatalidad, existe un impulso tanatico marcado en el destino del sujeto poético que lo acerca forzosamente a ideas donde el acto carnal puede conducirlo a través de soterrados mundos, a sufrimientos insospechados, existe una idea latente de entender el amor como un eterno sacrificio, como una constante lucha contra la muerte.


En la palpitación de tu maquillaje
Ahora rompo el cristal de tu ensueño
Para navegar en las palpitaciones de tus riberas
Y absorber el polvo de los cantaros
En el silencioso camposanto.



Entre Eros y lo transito, segundo canto del libro, la musa se convierte en el acto poético, en este capítulo, el poeta es seducido por una mujer que aparece por primera vez en carne y hueso, no de forma idealizada, sino mas bien viva, reina de las catacumbas de la vida, como el mismo poeta menciona “en el hoyo perpetuo”, haciendo de aquel cuerpo su altar, su obsesivo fetiche :


El campo incierto y la cripta
Nos esperan radiantes como el reflejo de tu piel
Para consumarnos
En el valle
Del descanso



Es por eso que desde ese otro mundo el poeta transforma a la muerte en posibilidad de vida, a su musa en cáliz sagrado, real objeto de su adoración, pira donde sacrifica todas sus muertes, la lucha por el amor correspondido se convierte entonces en su leitmotiv:


Ave o nido que tal vez en la oscuridad palpita-
En el filo del labio que ha cortado a los granos
O al estambre
En el beso memorable de la expiración
----------------------------

Quizás desconocías
Que antes de amarte no olvide tu embeleso
Y rodé herido por abismos y escorias
Hasta llegar a fenecer.


La conciencia es el receptáculo moral del ser humano, ser ajenos a ella nos vuelve seres inferiores, netamente instintivos, aquí el sujeto poético conmina a su contraparte a despojarse de su yo que actúa como límite del verdadero entendimiento de los cuerpos, la razón no entiende jamás los actos de amor, la verdad erige su reino mas allá de la conciencia:


Acércate y no te acerques a la conciencia
Que replica a la muerte
Y al mismo tiempo se transforma
En tu rostro…



En el III canto, La palabra enterrada, confirma el mito del triunfo del amor sobre la muerte, es el instante en el que la vida transgrede el tiempo y los amantes perduran a través de la palabra, dentro del reino de la muerte también se enarbola la bandera de la felicidad:


¿Conoces el estigma de mi
tinta?
No es arduo
Concebirte entre la sombra…


Los amantes vencen a la muerte o simplemente se sumergen en sus sensuales aguas, únicos y triunfantes, les basta los sentidos y la intimidad de la carne, les sobra inmortalidad:


Y mi leguaje se convierte en el destilador
Que te acecha
Y el sabor de la esencia
Te sostiene al borde del lecho cuando explotas antes
De expirar…



El misterio de la vida se funda en la unión de los cuerpos, en la búsqueda muchas veces infructuosa de la felicidad, ¿qué fuerza se esconde dentro de los seres humanos que logra trascender la existencia con sus actos de amor?, la PALABRA ENTERRADA del poeta Denis Castañeda nos habla de ese misterio que lleva al hombre a realizar acciones que retan al destino y vencen a la muerte; como escribiría Vicente Alexandre:



No puedo concebirte a ti, amada de mi existir,
como solo una tierra que se sacude al levantarse,
para acabar cuando el largo rodar de la vida
ha cesado.



Raúl Heraud
La Molina. Agosto de 2010