miércoles, 8 de septiembre de 2010

Poemas de Pedro López Ganvini

Pedro López Ganvini es un poeta que retrata aspectos de la ciudad con sarcasmo e ironía, desde la sordidez y la falta de fe habita la esperpentica urbe hastiado de sus habitantes, su hedor, su bulla, el caos y sus falsos ídolos.







Sabor y olor a barrunto

A El Agustino


Te dicen mi “ruca” linda, quienes en ti anidan
A lo lejos desde ya, te diviso
imponente, risueña y alegre
coqueta tus aires llegan a tus pies
de olores provincianos
A tus faldas bailan y “te gozan”
cada fin de semana ante todos
la rica chicha, Chacalón y Mojarras
menean tus faldas multicolores
Turbulentas como en alta mar
con el viento se agita
y silva al viento entre tus callejones y callejuelas
sudorosa sube tus infinitos escalones
para besar tus pezones en la cumbre
y arriba tranquilizar sus ánimos .

Llegan a ti de Barrios Altos y Mendosita y la rica Vicky
y avenida Grau
No hay Pedros Navajas,
sí cuerpos de piel partida y Sarita Colonia
y devotos de la viergen de las Mercedes
Noches lúgubres de París no extraño
ron, pisco, chimeneas de vidas que aspiran muerte
Respiran almas hacinadas, cuerpos, letrinas,
comida y pan que no quedó y sudor de hambre y sed

Y confieso que “te subo y te bajo”
temeroso y atrevido, por encantos
que encuentro entre tus casas
que como rosarios te adornan
te visten y eróticos te dibujan
San Cristóbal, San Cosme, Yerbateros, cerro el Pino
Parada, Tacora, terminal terrestre, carretera central.
Afiches de noches chicheras y huayneras y rockeras
Asustan el chistar de botellas que rompen tu corazón
Y bromas que acarician tus leyendas

Ya eres tradición, eres recuerdo
....eres vida eres muerte.




Lima de mierda...



'!Galletas, wafers, chicles, caramelos, cigarros¡'
'!mica de libreta electoral, agujas con hilos y regla de oferta¡'
'!maní, gaseosa helada¡'
menú de microbús

Humo, sudor
semáforos rojos o verdes o amarillos
congestionamiento de carros, triciclos y gente

Mendigos, pirañas, caminantes, pasajeros, prostitutas, patrulleros
cabros, ambulantes, letreros, fumones, lesbianas
tragamonedas, semáforos, tombos, accidentes, ambulancias
parejas, ermitaños, cigarros prendidos
paredes orinadas, carros viejos, micros sucios, combis locas
buenos rabos, malos culos.

Y sigo escuchando
'!Todo Wilson, todo Tacna.
Tacna, Rímac, piñón¡'
8 de la noche
y sigo viendo huevadas:
es el menú diario en esta gran Lima
jode pero hay que tragarlo todos los días

Lima de mierda...
no podría vivir lejos de ti.




Rebagliati (hospital)



Paz
Tranquilidad
Crucifijo al frente
algún quejido lastimero
susurro de voces y barullos y ajetreos externos
que trae el viento que se filtra
luz del día, de la tarde
crepúsculo y noche…
Calma. Tranquilidad
Sábanas blancas
Seres blancos que auscultan
Ángeles blancos que divisan por las puertas
y andan a escondidas
Espíritus blancos que quedaron atrapados
Calma,
Tranquilidad, sosiego, remedios y más remedios…
A veces hueles a cementerio…



Pedro López Ganvini (Caraz - Ancash, 1966) Entre su producción poética tiene Concierto de Romance. Lima, 2002. Petty producciones; en este poemario reúne sus primeros trabajos como: Cuando habla un corazón I (1984), y Cuando habla un corazón II (1988); Momentos eternos (1986), Señora mía (1987) y Transición (2000). Paralelo 69 (2000 Petty producciones); Memorias de una rata (Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. 2001), desórdenes (Petty producciones 2002), y, la plaqueta Semana Santa (Petty producciones abril 2003), En el enigma de tus ojos (Edición El rincón del loco 2004), Siluetas del tiempo (La poesía en el departamento de Ancash) vol. I. Publicó selecciones como: MP4 Jueves culturales en la Garcilaso (poesía peruana contemporánea); Cuentos reales (22 narradores peruanos contemporáneos); Corazones niños: poesía peruana infantil (vol. I-2007). Corrige un libro de relatos de su autoría para el 2008. También tiene a su cargo la revista mensual de poesía El rincón del loco.
Está antologado entre otras en: El ojo de la Aguja (La poesía en la universidad Inca Garcilaso de la Vega 1964 - 2002). En un abril de letras (Fondo Editorial UIGV, Municipalidad del Callao). Está incluido en Tres poetas periodistas (Risso, Má, López G. -2003) Fondo Editorial UIGV, Revista Alhucema (México), XXI poetas del siglo XXI (2006), Antología internacional de poesía amorosa (2006), El carnaval cordial de las distancias, Maribelina 2002; En un abril de letras (Fondo Editorial UIGV, Municipalidad del Callao), Ríos viejos voces nuevas (Otros aedas del milenio) Casa del Poeta Peruano 2003. etc, y sus artículos y poemas están dispersas en revistas y diarios a nivel latinoamericano. Formó parte de la comisión académica del V encuentro internacional de poetas Nicanor de la Fuente, Chiclayo 2002, por el fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Palabra Enterrada de Denis Castañeda


Por: Raul Heraud



La Palabra Enterrada del poeta peruano Denis Castañeda (Editorial Juan Gutemberg, 2010) nos habla de un viaje a través de los sótanos de la vida, un poemario donde la muerte se transforma en embeleso, donde el poeta se sumerge tenazmente en busca de la victoria del amor.
El libro está dividido en tres partes o cantos:
El Fruto del Mausoleo, Entre Eros y Lo Transito y La Palabra Enterrada que no son más que: 1-la pérdida del amor, 2 -el deseo del cuerpo, 3-el amor y el éxtasis en la conjunción de las almas.

En El fruto del mausoleo, el sujeto poético se extravía en la desolación del amor fracturado, es un amante que vaga por los límites de la muerte, como Dante en busca de su Beatriz; su excelsa pasión agoniza en una cripta oscura como falso trofeo para nadie; Ya lo anuncia T.S. Elliot cuando en las puertas de aquel oscuro sepulcro nos advierte: Ojos que vi con lagrimas la ultima vez / a través de la separación/ aquí en el otro reino de la muerte.


Eres eterno litoral de cristales y cerezas
Y el amor que se materializa sin tregua
Al abrir tu fugaz existencia
Para posarnos dentro de la catacumba.



Acercándose a lo indecible Denis Castañeda construye en la metáfora su significado poético, en la musicalidad de sus textos reposa la forma; no es extraño mencionar el acercamiento del poeta a la poesía pura, el gusto por imágenes donde impera la belleza dentro de los versos es innegable:

Toco la primavera soluble
De tu cuerpo en el fruto
Que impacta al circuito (…)
Que brota en la flor de tu ventanal…


El poeta construye el corpus de este primer canto con la premisa de la muerte como sinónimo de separación y de ruptura, como destino fatal para los amantes; en el poema Manantial del alba y defunción, apreciamos la idealización del amor como hecho necesario para encontrar el equilibrio, la paz, o la eternidad; desde el poema Denis Castañeda deja señales, huellas con la esperanza de un nuevo amanecer:


El crepúsculo eleva el origen
El cosmos decora la atmosfera
(…)
El terciopelo natural es eterno…


Pero los poemas terminan casi siempre con un halo de fatalidad, existe un impulso tanatico marcado en el destino del sujeto poético que lo acerca forzosamente a ideas donde el acto carnal puede conducirlo a través de soterrados mundos, a sufrimientos insospechados, existe una idea latente de entender el amor como un eterno sacrificio, como una constante lucha contra la muerte.


En la palpitación de tu maquillaje
Ahora rompo el cristal de tu ensueño
Para navegar en las palpitaciones de tus riberas
Y absorber el polvo de los cantaros
En el silencioso camposanto.



Entre Eros y lo transito, segundo canto del libro, la musa se convierte en el acto poético, en este capítulo, el poeta es seducido por una mujer que aparece por primera vez en carne y hueso, no de forma idealizada, sino mas bien viva, reina de las catacumbas de la vida, como el mismo poeta menciona “en el hoyo perpetuo”, haciendo de aquel cuerpo su altar, su obsesivo fetiche :


El campo incierto y la cripta
Nos esperan radiantes como el reflejo de tu piel
Para consumarnos
En el valle
Del descanso



Es por eso que desde ese otro mundo el poeta transforma a la muerte en posibilidad de vida, a su musa en cáliz sagrado, real objeto de su adoración, pira donde sacrifica todas sus muertes, la lucha por el amor correspondido se convierte entonces en su leitmotiv:


Ave o nido que tal vez en la oscuridad palpita-
En el filo del labio que ha cortado a los granos
O al estambre
En el beso memorable de la expiración
----------------------------

Quizás desconocías
Que antes de amarte no olvide tu embeleso
Y rodé herido por abismos y escorias
Hasta llegar a fenecer.


La conciencia es el receptáculo moral del ser humano, ser ajenos a ella nos vuelve seres inferiores, netamente instintivos, aquí el sujeto poético conmina a su contraparte a despojarse de su yo que actúa como límite del verdadero entendimiento de los cuerpos, la razón no entiende jamás los actos de amor, la verdad erige su reino mas allá de la conciencia:


Acércate y no te acerques a la conciencia
Que replica a la muerte
Y al mismo tiempo se transforma
En tu rostro…



En el III canto, La palabra enterrada, confirma el mito del triunfo del amor sobre la muerte, es el instante en el que la vida transgrede el tiempo y los amantes perduran a través de la palabra, dentro del reino de la muerte también se enarbola la bandera de la felicidad:


¿Conoces el estigma de mi
tinta?
No es arduo
Concebirte entre la sombra…


Los amantes vencen a la muerte o simplemente se sumergen en sus sensuales aguas, únicos y triunfantes, les basta los sentidos y la intimidad de la carne, les sobra inmortalidad:


Y mi leguaje se convierte en el destilador
Que te acecha
Y el sabor de la esencia
Te sostiene al borde del lecho cuando explotas antes
De expirar…



El misterio de la vida se funda en la unión de los cuerpos, en la búsqueda muchas veces infructuosa de la felicidad, ¿qué fuerza se esconde dentro de los seres humanos que logra trascender la existencia con sus actos de amor?, la PALABRA ENTERRADA del poeta Denis Castañeda nos habla de ese misterio que lleva al hombre a realizar acciones que retan al destino y vencen a la muerte; como escribiría Vicente Alexandre:



No puedo concebirte a ti, amada de mi existir,
como solo una tierra que se sacude al levantarse,
para acabar cuando el largo rodar de la vida
ha cesado.



Raúl Heraud
La Molina. Agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

MIGUEL ILDEFONSO


Miguel Ildefonso, poeta peruano, viajero incansable, capaz de esgrimir versos de tanta calidad como si su habitación fuese una fabrica inagotable de experiencias y de buena poesía; Nos envía desde algun tren o alguna concurrida plaza europea estos sentidos versos, llenos de simpleza y profundidad con las que Miguel suele deleitarnos.



Musa Punk


Ella era anarquista,
le llegaba al pincho las formalidades también.
No toleraba las ataduras de familia,
de escuela, de normas, mucho menos de amor
(si es que el amor era de cadenas de hierro).
Ella se jugaba los ovarios
entre conciertos anarko punks,
comida barata,
viajes largos por Europa sin correa de seguridad.
Ella era libre
hasta de su libertad: tenía un cuerpo
de chica del Renacimiento
(su belleza iba por ahí también).
Bostezaba en las iglesias, en los callejones,
en las peluquerías.
Tenía un percing en la ceja izquierda
(y eso era lo único que la ataba a esta vida).





Vieja Canción de Amor



Cuántos trenes he recorrido,
cuántos aviones he caminado,
cuántos buses he volado,
y sigo escuchando esta vieja canción de amor.
Casas en los caminos,
muchachas que estarán oyendo la misma canción.
Compré cientos de boletos,
vi miles de relojes,
perdí maletas,
perdí partidas y llegadas,
y sigo escuchando esta vieja canción de amor.
Quise bajarme a sembrar algodón,
quise saltar a robar una gasolinera,
quise correr a vivir en una isla.
Bajo los tejados los perros bostezaban,
bajo las farolas los gatos jugaban al ratón,
bajo las estrellas la gente tomaba fotos y gritaba.
En cuántos bares devoré mis lágrimas,
en cuántos cafés senté a mis zapatos,
en cuántos hoteles asesiné a las moscas.
Y sigo escuchando esta vieja canción de amor.




Los Consagrados


Qué estúpido poema he leído.
Aunque no era mío
lo he sentido como muy mío.
La poesía no pertenece a nadie.
Dios pertenece a sus creyentes.
La fe pertenece al vacío,
y el vacío es un desgarro del corazón.
Pero qué estúpido poema acabo de leer,
por dios!
No deberíamos escribir más poemas.
Todos los poetas,
premios nóbeles aun vivos,
poetas funcionarios,
poetas comprometidos y no comprometidos,
poetas gays declarados abiertamente
y nunca declarados ni en sus poemas más íntimos,
poetas alcoholizados,
poetas en ciernes,
todos deberíamos ponernos de acuerdo.
Un Concilio de Nicea
o algo así.
Nos deberíamos poner barbas postizas
los que no tenemos barba.
Declarar, bajo la tutela de Nicanor Parra
(yo propongo a Nicanor Parra),
que dejemos a las palabras en paz,
que un poema bueno y perfecto
es igual a otro estúpido (como el que acabo de leer).
Poema genial o estúpido
que más da!
Dejemos en paz
a las palabras.








martes, 29 de junio de 2010

EL ALCOHOL DE LOS ESTADOS INTERMEDIOS DE GLADYS MENDíA


Por: Raúl Heraud


El alcohol de los estados intermedios” (Fundación editorial el perro y la rana) reciente publicación de Gladys Mendía (Venezuela - 1975) nos muestra, desde el interior de su vehículo de carne y hueso, toda la fragilidad humana, la resignación como sinónimo de culpabilidad, el caos en el que se suele subsistir cotidianamente, el límite al que solemos estar expuestos. Nos encontramos ante una voz que incendia la vida, que busca el equilibrio, que lucha contra sus demonios internos, que advierte el existir como una mueca absurda del destino:



solo somos parpadeos con nombres confinados y
finados nombres repitiendo los mismos incendios
caen los pedazos de piel mientras caminamos y
conversamos y comemos y dormimos…



Existe cierto sometimiento a lo largo de este viaje, cierto gusto por el estado angustiante en el que se desenvuelve el yo poético. En medio de la ponzoña, también encontramos vida, calor, fe. Bajo la sombra tóxica del esperpento la felicidad también puede ser posible, menos gris, pero igualmente desesperanzadora. A través del pirómano discurso la poeta va destejiendo la vida como un trapo raído e inservible:


destejer hay que destejer acabar con el rito la voz
se construye mientras arde fríamente el intelecto es
caricatura el viaje se ha iniciado…



Dentro de estas páginas la imagen de (la caverna) se constituye en un elemento repulsivo, disociador, es la figura a la que hay que doblegar, incendiar, aun cuando el alma y el cuerpo se tornan el receptáculo de todo el dolor y la angustia, aun cuando el eterno barco a la deriva no haya de triunfar sobre el objeto maligno:


(…) la caverna es el / espacio sin forma
sin forma ni claridad no hay / reflejo
pero todo arde viéndose el incendio es el
parpadeo que esconde el espejo




¿Qué camino tomar cuando la vida se cierra hasta no dejar ni una puerta de salida? Aquí los poemas actúan como una válvula de escape, son ese otro yo proyectado en el papel, el doble dentro del espejo, un vehículo que la poeta usa como forma de liberación. El siguiente texto encierra toda la fuerza poética de Mendía y creo que traduce muy bien el alma de este libro:



procreo sin semillas soy tan FERTIL como el aullido
del mar velocidad máx. 90 dicen encienda las
luces en el túnel como si uno ya no estuviera encendido
hace siglos no hay DESVIO no hay regreso llamo
por el teléfono de emergencia
el túnel mira dentro de su ojo un luminoso cadáver




Los caminos se han transformado en venas abiertas, acido para la carne aún viva. Las imágenes han sido dinamitadas por las palabras que actúan como señales de advertencia, dentro de un trayecto mohíno, vívido, reincidente:



COMIENZO DE CAMINO SINUOSO (…)
DISFRUTE EL PAISAJE (…)
SR CONDUCTOR MANEJE A LA DEFENSIVA (…)
BOSQUE NO PRENDA FUEGO (…)
FIN DE CAMINO SINUOSO (…)




El descenso ha terminado. Gladys Mendía encuentra en los estados intermedios de la palabra un nuevo punto de partida, una tabla donde aferrarse: el fin no es el fin, es la incógnita que deja una vida incendiada por la poesía:


el alfabeto en tránsito es la ruleta rusa
la autopista cuando es río se libera del juego




Raúl Heraud
La Molina, Junio de 2010

viernes, 18 de junio de 2010

Voz Efímera - Primera revista de poesía en audio





Desde siempre la poesía ha viajado mucho mas rápido que el poeta, los poemas llegan al pueblo y se hacen cantos populares, el poeta pasa a convertirse en una anécdota, se vuelve el firmante de la obra de arte. Hace aproximadamente 130 años se invento el primera aparato que grababa cintas magnéticas y poco después de la mitad del siglo XX Pablo Neruda conmocionaba a todos con su voz cancina con aquel mundialmente conocido 20 poemas de amor y una canción desesperada. Personalmente quiero decirles que también he sido seducido por los poemas en audio grabados en cintas en la década de los 80, pude conocer la juvenil voz de Javier Heraud a través de su poema Mi casa muerta leído en París en los años 60 y también conmoverme con la asmática voz de Eliseo Diego leyendo En la calzada de Jesús del monte; y es que en tiempos donde no pensábamos siquiera en la posibilidad del internet el casete llego a mí mucho más rápido que el libro de Eliseo, así como algunos poemas de Jaime Sabines, Mario Benedetti y Juan Gelman, cruzaron literalmente el mundo para sumergirse en mi humilde habitación en el distrito de Lince a comienzos de los años 90. El éxito de estas cintas y creo yo lo que le daba cierta ventaja sobre el libro, es que podías literalmente tener al poeta en directo, hablando para ti, a cualquier hora del día y en cualquier lugar, escucharlo con los amigos y detener el dialogo poético, cuantas veces quisieras para reiniciarlo siempre una vez más. En la voz del poeta hallaba la calidez que no encontraba en los libros, podía imaginar qué tipo de personas eran con solo escuchar aquellas voces que salían del antiguo toca disco que me había obsequiado mi padre; Si fumaban, si usaban sombrero o bigote, si eran altos o bajos, todas esas extrañas elucubraciones me asaltaban cuando apretaba play para dar inicio al religioso encuentro, yo fumaba un cigarrillo mostrándole mi atención y respeto al poeta que en mi habitación y ante una concurrencia masiva (3 o 4) nos regalaba un intimo recital, leyendo sus poemas de forma apasionada y cada vez mejor desde el grabador.


Ahora los casetes han quedado de lado, es el tiempo de los discos o Cds, tiempos del internet y los programas que te hacen constructor y director de todo lo que el ingenio aguante, felizmente para los que amamos la poesía en audio, leída por el mismo autor, los poetas César Pineda y Paolo Astorga tuvieron la magnífica idea de capturar las voces de poetas como Enrique Verástegui, Carlos Zúñiga Segura, disfrutar de la sonoridad del entorno, la calle, los autos, el propio jadeo del autor ante la emoción generada por un verso, a fin de cuentas, el poema sucediendo en ese mismo instante.


El disco no deberá sustituir al libro, pero creo que es un modo práctico y económico para poder acercarse a la intimidad del poeta, tener un dialogo con el autor, porque la poesía no solo es página cubierta de extrañas combinaciones y acertijos, es además corazón, voz, piel, silencio, ritmo, sensación, imagen y sueño constante.



Raúl Heraud
La Molina 11 de junio de 2010

martes, 15 de junio de 2010

Poesía de Sebastián Miranda Brenes (Costa Rica)


Sebastián Miranda Brenes, poeta y amigo que conocí en el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana, nos hace entrega de su mas reciente trabajo poético:




Arte poético


reproducir el reflejo del espejo contra el espejo
las imágenes del ojo contra el ojo:
esta quilaridad que conduce al olvido



Cálculo solitario

“La soledad es la ecuación
de la vida moderna”
Fito Paéz



Aunque nos sumemos
hasta multiplicarnos,
siempre seremos uno.

Más ahora que nos mutilamos los brazos,
caminamos con la cabeza entre las rodillas,
nos arrancamos los ojos
para evitarnos.




---------------------------


Las ardillas son monstruos veloces
que nos arrancan los ojos y
los conservan para el invierno




Muletilla



éste que sonríe y abre una grieta éste
que lucha y causa un tremor éste
que lleva temor con sabor a olvido éste
que se cree inerte éste
que con llanto desliza cordilleras éste
que camina de espaldas al tiempo éste
en cavernas submarinas éste
con cicatrices incontables como arena éste
suspendido éste condenado a seguir la ruta del mundo




Sebastián Miranda Brenes 1983. Químico industrial ambiental. Miembro del taller literario Netzahualcóyotl, actualmente pertenece al grupo los coyotes hambrientos y al grupo literario de la Universidad Nacional. Todo su trabajo se encuentra inédito. Participó en la organización del festival internacional de poesía de costa rica, con sede en Heredia.

jueves, 10 de junio de 2010

LOS TRÉMULOS LATIDOS DE CESAR REYES CASAS



Por: Raúl Heraud


César Reyes Casas, joven poeta peruano que ha publicado el poemario Trémulos latidos (Editorial La Merced - 2009) pergeña sus paganos versos desde algún doliente Sinaí. Versos llenos de refulgente amor correspondido en algunos casos y en otros idealizando el instante que quizá nunca existió: “nunca te fuiste/ fui yo quien se marchó”. Y con esto nos recibe este estentóreo poeta quien nos hace recordar los versos del poeta insigne César Vallejo “por el exceso de pensarnos/ entre los maderos clavados,/ húmedos de tanto beso fulgurante…” poniendo sobre un pedestal el cuerpo de la mujer, elevándola a otra categoría como lo hizo Vinicius de Moraes en su clásico poema Receta de Mujer, enalteciendo los dones de aquella deseada fémina “y en tu mirada reflejábase mi respirar,/ cansado por imaginar tu curvada figura”.


Los poemas de este libro muestran un desmedido enfebrecimiento por el sexo opuesto: “quiero sentirme en el Amazonas/ y sentir su eterna vida verde/ para probar lo silvestre/ de tu virgen cuerpo” y “fuiste el cénit de esos segundos/ y yo el nadir de esos siglos…” una clara idealización del amor visto desde los ojos de un procaz amante.


Trémulos latidos nos recuerda las epístolas de Goethe en Werther “me sentí caer en el averno/ era tan lúgubre/ que solo desee no verte más” y ante esta visión catastrófica el libro como un laberinto infranqueable va agotando sus salidas llevándonos al final de sus páginas a naufragar en la más absoluta desilusión. Porque el amor además de pasión, es excelsa locura, aguas en las que parece haberse sumergido el poeta:




VII



Escuché el pálpito melodioso
el vaivén de suspiros agónicos
de mis peores horas
en mi mejor intento de ser hombre,
solo bailar por las nubes anhelo
aunque a tu diestra agonice
y solo ofrezca muestras egoístas
aferrándome a vivir,
bailemos acompañados por esta melodía,
ciñéndome a tu piel no me sentirás
por ser solo un recuerdo
solo un mal recuerdo,
cómo poder sonreírte y no morir
esfuerzo inútil para mis años
cómo recibir tus palabras y no morir
esfuerzo imposible para mi ilusión…




Raúl Heraud
La Molina, junio de 2010