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lunes, 10 de mayo de 2010

Poesía de César Toro Montalvo


César Toro Montalvo, poeta mayor, amante de la vida y la amistad, vive como El Principito de Saint exupéry tambien en un mágico asteroide, gracias a ello gozamos todavía de la poesía y humanidad del maestro.
A continuación los dejamos con algunos poemas de uno de sus mejores libros "Desde la vida inmnesa".

Quiero vivir durante un siglo


Quiero vivir durante un siglo
Darme un día de esa suerte para cada planeta
Repetir los idiomas de todos los labios
Mantenerme unas horas con luna llena
Ser el árbol que representa mis venas
Ver cada pàjaro como un compañero de mi canto
Dibujar desde un sueño los suspiros más hermosos
Beber la última gota premiada de la tierra
Saber que millones transitarán después de nosotros
El orbe por ese afán se detendrá un segundo para mí
Sentiré que la paloma rebuscada está en el vocabulario
Tal vez sea el último que tendré un círculo maravilloso
Ese círculo será el sol que calentará mi pecho
De ese modo seré el milagro de un niño dormido
Pero un día desapareceré como un aerolito
Si me ausento de todo y de mí
No habrá lágrimas salobres prestadas del mar
Pero aún tendré días de luz
Siglos de cultura terrestre
Manos que escribirán para mis próximos advenimientos

En fin
Quién sabe...
Quiero vivr durante un siglo





El mar es tan breve

A Justo Jorge Padrón


La profundidad del mar
no tiene cabida en nuestra mirada.

Cierro mis ojos para contenerla.
La vida es tan breve
que no alcanzo su misericordia.

El mar se ha almacenado en una piedra,
y no es el mar.

El mar es mi casa.
su punto sin límites
está en medio de todos.

Tengo todo. Tengo el amor,
pero aun no me es sufuciente el mar...

Gota a gota construiré
el amor,
y con ello - supongo -, me llenará
todo, todo el amor del mar.

el mar es tan breve
que me falta la vida.




Las palmas de Gran Canaria,
12 de diciembre de 2002






La máscara


A todos -supongo-
se nos cae la máscara.

En algunos
Aparece
Como una lenta sombra.

A otros se da idéntica.

Cada uno se ofrece
En máscaras.

Si avanzo, está ahí. Si retrocedo,
Es otra en su vario sueño.

Por qué mi máscara
Es de varias
Máscaras.

¿Dios estará allí?



Madrid,
18 de diciembre de 2002







La muerte no existe



Cuando se muere
no se muere
de vida.

La muerte es un sueño
que la vida prolonga.

Es mentira
-está probado-
la muerte no prolonga todo.

Para vivir
eternamente
¿necesitamos de la muerte?

Los seres eternos - lo saben-
no han muerto eternamente.

La muerte
sólo
es un sueño
de unos miutos, años, lustros,
o siglos.

Si sabes que vivirás.
No necesitas que la muerte te llame.

Ya sabes lo que es la vida.
Ya sabes que la muerte
es un sueño dormido. Ya sabes.

La muerte no existe.



Madrid,
16 de diciembre de 2002







Desde la vida inmensa



Ama desde la vida inmensa,
extremadamente sin límites.

No dejes que la vida, afán de nuestro ser,
se disuelva en la tierra dulce, fuera
del ritmo del odio, sin saberlo
en la sociedad, en un acto tan puro
de energías de imágenes vividas.

La vida es un regalo que nunca espera.
Como un ángel
abre la yema de la mano.

Tómate el tiempo en la medida de la intensidad.
Alégrate que la bóveda -oro tan nuestro-
se abra como un cerebro grandioso que celebra.

Es hermoso leer la bondad de la inmensidad.

Desde la vida inmensa,
desde el mundo,
en su ciencia exacta,
entrégate
a la vida.
La vida es inmensa todavía.



Madrid,
12 de dciembre de 2002

martes, 4 de mayo de 2010

Poesía de Boris Espezúa




Boris Espezúa, poeta puneño de verso telúrico, claro como un manantial inagotable, ha sido ganador recientemente del premio Copé de Oro, 2009, con el poemario "Gamaliel y el oraculo del agua". A continuaciòn entregamos algunos poemas del libro en mención.


A. LOS SEBOS DE LLAMA.



II.- Titikaka, dibuja el rostro con yema tierna para llegar al sol.


Todavía quedará la clara miótica
en mi lecho acunado
por el cual volveré a mis raíces
hasta mi próxima muerte.
Con el agua primera que vio Tales de Mileto
y los Apus del Altiplano
con su agua secreta que es la sustancia
que da vida
en lo más alto de su misterio.
Nací, ofrendando las honras para las almas
y así evitar un tormento eterno.
Ahora está corriendo
otra vez la serpiente dorada que salió de la sal
entre las punas y urbes repta sigilosa
alrededor de un rito de hombres con
plumas gigantes y con cabeza de llamo.

La aguas guardan nuestros sueños
no tienen otro lenguaje que su propia
inocencia.
Desde entonces los insectos silban
en la orilla
para no despertar las aguas crecientes
elevándose sobre la noche.
Soy el origen que regresa
con el saltamontes que brinca en los apriscos
persiguiendo a las mariposas antiquísimas
y a los escarabajos por las cumbres
donde enterraron a los muertos.
Ese escarabajo de la edad terciaria soy yo.

Hay una cruz extendida en la pampa
hay otra flotando en las aguas del Lago.
Allí tengo mi cuerpo disperso y plural
que busca salir a una nueva luz.
La Pachamama gira su matriz aúrea
con su poder repristinador
en el anfibio Suche que no se inmuta.
Vengo de los extramuros de los siglos
donde el callar se oye y el saber no se ignora.
Con la tardanza de nuestros orgullos.
Para eso tenemos nuestras casas
con el barro mezclado con alimentos
para tener resistencia los muros y los espíritus.
Las frías horas arden y queman helando
una fe surcada sobre una culpa
que busca retirar el velo de una buena vez
de la quintaesencia de luz con el cigoto cósmico.






H. SOY EL OTRO


En el acertijo de las verdades
descubiertas con el fuego
un hórrido abandono apagaba
sus artefugios
en su pupila negra.
El otro en cuanto ajeno es interiorizado
de forma indiferente.
Sacralizado en el juego de los espejos
que refleja su desfiguración.
La construcción del otro es una necesidad
atávica para la conversión de uno mismo
para la retícula de nuestras significaciones
o la visión deformada de lo ético.
¿Es humano odiar?
Lo mejor es sentirse inmerso en múltiples
sí mismos.
En aquél tórrido espejo reactivo
un ser que no tiene rostro se asemeja
a su verdadera cara simétrica,
y deja ser un extraño en uno mismo.
Para volver al crisol de la pregunta
¿quién soy?
y en esa urdimbre respuesta
hacer rodar la paradoja
de ser el mismo que el otro.







O. LA SABIDURIA DEL AGUA.


I. Te vas con un río sin agua en los párpados y dejas poesía
haciendo sus versos circulares.



El agua es el devenir único y eterno
una cualidad que se divorcia
y se constituye en sí misma
en un rebrotar y ampliarse de voluntad.

Todo lo existente proviene del agua
se le bebe y se le cuida en el capullo
ovárico del vientre de una tersa flor
porque es garantía
de energía y sobrevivencia.
Los griegos sabían que la esfera del agua
se evapora hacia la esfera del fuego
con implacable furor el sol calienta las aguas
hasta su primer hervor
cae sobre la tierra y la compenetra hasta elevarse
y volverse fuego en la atmósfera.
Los Aymaras sabían que no hay que pelearse por
el agua, porque termina por aniquilarte
ya sea ahogado o ya sea muriendo de sed.
El agua renueva las transformaciones del devenir
las emociones, la perseverancia y nos libera.
En ella se contempla el universo
en perpetuo movimiento.
El agua es depositaria de temores y de misterios.
La noche duerme siempre sobre el agua
mi corazón se acurruca al pie del agua
y ella silenciosa guarda mis secretos.






P. MANCO CÁPAC.

Has llegado a casa.
Siéntate en ésta estera de totora.
Esperemos el sancochado de Karachi,
entre tanto has volar los pájaros rojos
que guardaste en los ojos.
La chicha tarda.
Su sustancia es como tú, un padre
que ha recorrido las islas del tiempo
y los ciclos de las raíces de atormentadas
lluvias.
La espuma del airampo
calmará tu sed y tu corazón.
Entre tanto otro sol se prenderá en tu mirada
y reflejaremos la memoria,
en un espejo que tenemos guardado
hace siglos.
No te agites, aquieta tu respiración.
Esta casa está curada
se aniquiló a la serpiente roja
que dormía en el techo y al sapo
de dos cabezas escondido bajo el batán.
Hace tiempo el viento ya no levanta
nuestras cenizas al horizonte,
y nuestra sangre ya no hace surcos
en el fondo del lago.
Entre tanto con tu presencia el agua queda
en paz, el lloriqueo de las aves y los
huesos enterrados.
Te levantas y el báculo dorado
corta en parte la luz por un instante
el mediodía se hace media tarde.
Señalas al este un camino entre las aguas sagradas
que se levantan a los costados
los peces cruzan en arcos la partida
y antes de irte nos dejas un huevo de piedra
con puntos de plata
en nuestras manos para que renazca
el Pez de Oro
y detrás de las sombras recojamos nuestros pasos
seguros de andarlos otra vez.







S. LA NIÑA Y EL CAMPO.

“Ahora mismo siento que las danzas
hacen crecer el tiempo en las alturas
hasta cerrar mis ojos de perpetuidad”




I.- La niña gira su pollerita como kantuta tierna.

Llevas un río en los ojos
filigranas de oro líquido
la sangre milenaria del sol.
Otro río se escapa de tu voz hacia la aurora
desde el fondo de la aguda voz
y de la oscuridad ominosa del grito.
Ríos del alba cuelgan en tu cintura
en su rizada cabellera
un oleaje de lisura revolotea al vaivén de tus caderas
vuelves a danzar con el dulzor desnudo
de tu inocencia de crepé.
“Nacen pájaros para salvar el arroyo
en la danza, cuando vienen los cóndores
y las águilas para hacer desfallecer los ríos”








X. SEÑORÍO KOLLA.


Aún desde abajo se sienten en la entraña
los ciclos de los azules moscardones.



En las profundidades del Lago Titicaca
las totoras de viejas raíces
salieron a ser encendidas
por el sol y ardieron entre el agua y el fuego.
Salieron de sus aguas los Lupakas
recios talladores de la médula del viento.
Los Aymaras, febriles pájaros negros
dibujantes de los cielos
trazaron las líneas de las manos del firmamento.
Salieron naves doradas a perderse en las lluvias
y en la hediondez de los caminos sin retorno.
Se urdieron los ecos
se revitalizaron los genes.
Los cantos se preñaron de alquitrán
y florecieron los imaginarios
con su horizonte de sentido.

Bajo la tierra
la serpiente emperlada de venenos
Diosa del océano del dolor
dio la mordedura de cinco siglos
que nos volteó la cara con un sopapo del tiempo.

Aún desde arriba anida en la entraña
los ciclos de los azules moscardones.


Retumban de regreso los oxidados húmeros
desde las extremidades del Lago sagrado
al compás de los truenos
anunciando la vuelta del puma enloquecido
para recoger rostros
silencios y alaridos.
Los reuniremos con las totoras y pajonales
flotando de las profundidades de las aguas
el nuevo fuego en nueva agua
con fraguado azogue
hasta hacerle tragar a la serpiente ancestral del dolor
el estallido de cinco siglos
tejido y envuelto en tocuyo
y hacer que nunca más siga reptando en nuestros sueños
de universo abierto
sacando su lengua partida con la sombra de su derrota.






BORIS GILMAR ESPEZUA SALMON, nació en Juli-Puno en 1960, Abogado y Educador, Docente de la facultad de Derecho de la UNA-Puno de Pre y Postgrado. Ha publicado "A traves del Ojo de un Hueso" en 1988, " Tránsito de Amautas" 1990, "Alba del Pez" 1998, y "Tiempo del Cernícalo" en el 2002.Fue finalista del Cope 1996, 2do. Puesto del concurso nacional CAFAE Educación 1987, y 1er. Puesto del ICPNA en 1989. Es colaborador dominical del diario" Los Andes" y de la revista de literatura del Cusco " Sieteculebras".

lunes, 26 de octubre de 2009

Poesía de Roberto Salazar


Roberto Salazar es un incansable viajero, las ciudades citiadas y puertos donde ha naufragado más de una vez, han sido testigo de sus inacabables aventuras. Este amante de la música de Pink Floyd y de la poesía de Rimbaud nos hace entrega de algunos poemas inéditos que a continuación compartimos con ustedes:


6


Un alma viviendo eternamente en el

cielo *

y tu voz es tu mirada

Verdes olivos rojas letrinas tu

voz es mi garganta

ojos tu luz

rostro que caminas por la noche

perros sin rostro aullando en las

montañas

ladridos lejanos y suaves

perdiéndose en recovecos

El poderoso viento en las espaldas

de la noche

el remitente miedo de las noches

campanas

y lobos en los cinemas azules

repetitivos como ecos del joven

ahogado en sus sueños de amarga

esperanza por sus labios trémulos...



  • sid barret : letra de una canción de pink floyd



18



Amo esa región del mar

donde rebrotan mis sueños encarnados

en algún perdido robinson crusoe

aquella región es virgen de hombres mujeres niños

también es remota de ruidos lluvias amores iracundos

la mayoría repelidos como a un insecto pegajoso

Amo esas regiones de hondos y prolongados silencios

de imágenes sin recuerdos posibles

ya que no hay presente en la nada de los espacios y

las horas

no hay horarios trabajos perdidos que lamentar

tampoco perseguir futuros como certezas de colores

rojizos

ni casas de cambio rutinas en las agendas

calumniosas de los ministros que ordenan nuestras

vidas como dioses terrenales

Amo esos lugares simplemente por existir

por no haber allí nada que yo no quiera

y porque también espero muy poco de la vida

ahora que todo va perdiendo uno a uno sus sentidos

que las esperanzas se alejan como aquellos padres

que abandonan a sus hijos en la madre

y ésta pinta de negro su sonrisa con el llanto

del muchacho

como aquella isla misteriosa de mi niñez.



22


Luces y montes y fuegos lápices

apunta las características llanas

sin pelambres no importando nada

que cuaje en las cosas hechas sin malgastar

las fuerzas precarias con que nacemos

y vemos y oímos pies descalzos se atreven a

andar sobre los caminos plagados de ortigas

y tras los cuernos palos sienes en el próximo

botón

No lleves la mirada a todo lo que existe

tus ojos ven lo que quieren mirar

apuntalados rellanos con cal y cemento

pon fuelles duraderos que la vida es corta

cortísima como tela de sastrería

el rótulo que enciende sus luces en primavera

arrojando rayos en las flores de olivo

No malgastes tu poca fortuna en los

nuevos días que vendrán ocúpate en tener blanca

tu sonrisa

los pies en polvorosa

la mirada fija en el puerto del callao.



DE: LUCES DE MAYO




Laberinto


Equivoqué el camino y el día

del camino

erré la ruta y la noche de la

ruta

y ahora casi tengo n años

no hay vuelta posible

Como no hay río que nazca en el

mar

ni océano que desemboque en río

no hay vuelta para atrás

los pasos siempre son: ¡hacia adelante!

Como la noche deja su lugar al

día y éste a la otra noche

el tiempo siempre avanza: ¡hacia el futuro!

La noche –perdonen la retórica-

es siempre noche como otras noches

sin estrellas o sin luna

El día es siempre día sin sol

o caluroso

En el tiempo todo está determinado

Como la a conduce inevitablemente a

la b el 1 al 2

la vida que contengo me conduce a

la muerte y no hay

ni mas luz

ni mas oscuridad

ni otro 1 después del 2 (sino sería 21 juego de azar)

ni otra a después de b (sino sería ¡bah!)

Equivoqué el camino en vez de

alegría hallé pesar

Erré la ruta el cielo es sin

estrellas

el mar es sin espumas

sólo el desierto es todo arena y sus oasis.



Consolación de la poesía


Eres la voz azulada de los idos para

siempre

el retorno cabizbajo de los días rápidos

en donde caben las horas ácidas y los minutos

dulces

combinación de colores para tu fino retrato

enmarcado en la seda de tu pubis

ardoroso y postulante

en tanto esa suave rutina nos entorpece

hasta no ver introducir mi aliento por tus

labios en cuanto se escucha el claro de

luna de beethoven descendiendo lentamente

hacia tu tímida vertiente cansada de vellos

y sin tocar entro a esa tu antesala caverna

silenciosa llena de nervios suplicantes

conversando de cosas de la infancia

de ese tímido glaciar que era tu frente

de cómo las limosinas se adentran en los

barrios de Harlem

o salen de los jardines de las Tullerías

viendo a Rimbaud Baudelaire Ojeda

deambular en busca de más poemas en los ardenes

abisinia chosica

En tanto cicatrices de nuestros sexos se curan

en silencio.



Inmunidad


Nadie me toca a mi nadie debe tocarme

sin un violín sin un alfil sin nada

nadie toca mi cuerpo lo digo aquí

en esta poca paginita mojada por la lluvia

de adentro

Nadie toca mi cuerpo si no muere

inútilmente muere como un gusano mojado

y es verdad que una nube cierra al viejo día

la nueva noche también

como muere la tarde a las 6 p.m.

Nadie toca mi alma de lo contrario está refrito

así como nadie toca esa nube nuevo día

vieja noche.





De: CARTAS DEL NAUFRAGIO





Roberto Salazar Gamarra: Lima, 1958. Poeta y narrador, estudió literatura en San Marcos. Publicó “Contra el muro” 2000, “Arte Rupestre” Lima Editorial zignos 2004, “Ciudad Sitiada” editorial Casa Barbieri 2009.

Ganó los concursos de poesía el 2001 en San Marcos y primera mención honrosa en Chile por el cuento “Ángel Caído” 2006, organizado por la Universidad Católica del Norte.

Participa en el movimiento de Poetas Descentralistas.

Tiene en preparación un libro de cuentos: “El Ángel Caído y otros cuentos” y dos poemarios: “Cartas del Naufragio” y “Luces de Mayo”.

robesar47@hotmail.com


domingo, 23 de agosto de 2009

La Filosofía Oriental en Teoría de los Cambios de Enrique Verastegui


Por Raúl Heraud


Enrique Verastegui en su último poemario titulado Teoría de los Cambios (Editorial Sol Negro/ Cascahuesos editores 2009), como él mismo dice ha “traducido” al matemático Chino Ch’in Chiu – Shao; inmerso en una especie de trance nos entrega una poesía en las que a decir verdad encontramos una gran dosis de misticismo relacionado con la filosofía oriental; no es novedad el acercamiento del poeta al budismo al yoga y al Zazen (meditación en postura tradicional de loto):

Sentado en posición de loto
El mar color verde jade se revuelve
Como una inmensa placenta

(Visiones Místicas en Huanchaco).

Los poemas son breves, apenas suspiros con el espíritu Koan de los Rinzai japoneses (diálogos entre maestro y discípulo), los aborda con sensibilidad y delicadeza, con tanta intuición y espontaneidad que nos hace recordar al poeta oriental Basho:

Yoku mireba
Nazuna hana saku
Karina

Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
Junto al seto!

E.V.

Déjenme así, extraño y solitario
Por favor déjenme florecer

(Diario Z +1:2/1/2004)


No tiene sentido envejecer
Sin no haber amado flores

(8 a.m.)

En la milenaria tradición oriental la flor significa revelación espiritual, así mismo la luna es para los orientales sinónimo de belleza y de fuerza interna; Verastegui muestra la forma correcta de arroparse con un traje de más de siete siglos hablando desde su otro yo eterno:


Raíz, flor, fruto, son calidad para Krisol…

(VI)



El reflejo de la luna contenida
En el agua en el cuenco de mis manos
Refresca mi mente.

(Espejo)


Como podemos apreciar no es simplemente el hecho de interpretar las palabras dentro del contexto del poemario sino que los versos muestran una carga reflexiva, de introspección, de meditación para encontrar el estado pleno del espíritu (nirvana), como única vía para evitar los sufrimientos del cuerpo.

Verastegui nos enseña su conexión interna con la naturaleza, los poemas son escritos con la sabiduría de un monje y la frescura e inocencia de un joven aprendiz que tendido sobre alguna pradera observa con asombro como pasa la vida a su alrededor. (Lin yu tang).

En Teoría de los cambios existe la constante búsqueda de un equilibrio (yin /yang) para poder penetrar la naturaleza misma y poseerla, ser la naturaleza (zen), conocer sus secretos, sus alegrías, sus sufrimientos, es decir, toda una vida vibrando dentro de sí mismo (Suzuki).

En la simpleza de sus palabras encontramos luminosa verdad, inagotable manantial donde se refresca y renueva nuestro pensamiento; Teoría de los cambios no es sólo un libro de poemas, es un bello atardecer donde la sabiduría y la fe convergen, la razón no es suficiente para penetrar en él, de igual modo la emoción no sirve como único camino de acceso, pero sin ambas tal vez sería imposible deslizarse adecuadamente por su contenido (Tao te King).

Verastegui ha ido más allá de la poesía, en el presente libro nos ha entregado parte de su búsqueda metafísica, nos muestra el camino seguido por él para alcanzar la trascendencia espiritual: “Treinta y dos radios convergen en un solo centro (…) hacemos una vasija con un trozo de arcilla, el espacio vacío de su interior es el que le da su utilidad”. (Lao Tse).



Nunca hubo principio ni fin
El mundo de la conciencia es anterior a la materia
De lo increado brota la creación
Y lo innominado gobierna el universo

(Avatar: epístola a los discípulos de Krisol).

Enrique sabe que el destino del hombre se encuentra más allá de las palabras, habita en la belleza natural, en el gran todo, en el caótico orden de la creación; sabe que la materia es limitante, estado impuro, el cuerpo apenas un envase transitorio que cambiamos una y otra vez; Y es que simplemente estamos aquí para dejar constancia de nuestro fugaz paso por el mundo.

Escribí ese poema en la otra vida
y lo refrendo ahora. No es un Karma,
es el apretón de manos entre pasado y futuro.
Tal vez no escribí ese poema ayer,
sino en un mundo múltiple
donde pasado, presente, y futuro se confunden:
luz al final del túnel
que traspasa la montaña hacia la luz.

(Karma y Luz)