martes, 20 de abril de 2010

Parte Uno Parte Dos Aparte Sin Parte de Enrique León



La poesía es esencialmente tiempo, se edifica siempre dentro de tres estadios: pasado, presente y futuro. Es aquí donde el poeta idealiza momentos que luego transforma, como diría Gustav Jung en arquetipos o en la destrucción de su propio mundo como búsqueda de un equilibrio social y de justicia. Parte uno Parte Dos A parte Sin Parte de Enrique León (Esto no es una puta editorial – Lima, 2010) nos muestra en primer término (Parte Uno) la exploración de una intima verdad, el reclamo humano del superyó tras la autocensura impuesta por aquel Yo débil, que se ofrece siempre a la tragedia, a la desventura, donde los sucesos de la vida han sido, son, y serán siempre momentos inconclusos, realizados tan solo en la imaginación de aquel ser como un modelo jungniano de ensoñación, de auto castigo, donde la vida se transforma en una secuencia de actos fallidos, merecidos desde la visión del sujeto poético: “… quiero que me ayudes a continuar/ y sonreír / corazón/ al lado de esta cicatriz y su corazón (…) … mi voz te dibuja/ en un cúmulo de papel mojado/ y se embriaga como un animal/ de siete cabezas y se embriaga/ y se tritura en siete días/ en siete vidas/ en cuatro pedazos/ por quererme como no te quiero/”. (Parte Dos) en el ejercicio cotidiano de la vida, los seres humanos se nutren de sucesos que van delineando su forma de sentir, pensar y existir, el hombre es un gran recipiente donde se acumulan a lo largo de su paso por el mundo todo tipo de experiencias y recuerdos que van dejando una huella imborrable que edificará su tiempo como producto de sucesos ocurridos en el pasado. Es así como el poeta logra proclamar su reino en el ahora, en el desenfreno de su juventud ginsbergiana, pertenece a un presente donde los sentidos (olfato, gusto, oído, tacto, visión) rinden culto a los grandes dioses modernos, Eros y Thanatos, se abren a la vida dentro de su capullo, aún en estado larvario, sensualidad y muerte extienden sus frágiles alas como acto de autentica liberación: “te haré el amor como si fueras una sombra/ te lo hare sin amor/mientras tu lengua/ sorbe esta vida/compañero/ el silencio es una mariposa”. (A parte) echar una mirada al pasado conlleva a desenterrar episodios de dolor, en este caso, una mirada a los padres desde un pasado silencioso, fantasmal como la figura que se pasea desde la memoria por la casa, sin ser visto, puede el poeta escuchar el sollozo de la madre y conmoverse ante su resignación, ante su eterno cordón umbilical, porque la figura materna actúa como un fetiche no realizado, el Edipo que proyectamos en otras mujeres a lo largo de nuestras vidas: “mi madre madruga por las noches/ por su hijo odia la razón del paso de los días (…) hoy mi madre llora la ausencia/ De mi amor infantil/ y una vez más me roza con sus ojos tibios”. El padre en cambio será por antonomasia la figura de Layo, el rival a vencer, sin embargo, existe una extraña contradicción, un sentimiento casi psicótico con el enemigo que lo tiene todo: admiración y odio. El lenguaje del silencio puede herir mucho mejor que una lanza, no atraviesa la carne pero si destruye lazos; En las relaciones familiares existen dos tipos de verdades, las que se aceptan y las que no se perdonan jamás: “me duele este silencio compartido/ con el tuyo/ y que nació en tu camino/ pero / padre/ tu querer es mi querer/ y tu silencio el mío”. (Sin Parte) la resignación puede llegar a ser una cloaca donde se aprende a vivir en soledad, a sentirse más seguro lejos de los afectos, sin esperanza también se construyen alegrías opacas, grises como el lomo de las ratas, alimento suficiente para el que entiende que la vida no es siempre del color que uno quisiera. Quién no se ha detenido a pensar que su vida jamás alcanzó la dimensión que alguna vez soñó, quién no se ha sentido desamparado en la soledad de su cuarto, quién no ha llorado sin motivo aparente alguna noche: “estoy cansado/ mi madre no está y mi padre no ha venido/ y tengo sed de tanto mirar el barranco/ de tanto verde tanto verano/ y de/ t a n t o (…) … sin embargo esta es/ La casa del señor/ la que se traga los recuerdos de mi madre y los silencios de mi padre/ y un poco de mis palabras cuando pido perdón/ por el tiempo/y por esa felicidad/ que a veces/ escribo con f de fealdad”.
Con Parte Uno Parte Dos A Parte Sin Parte, Enrique León hace su aparición en la escena poética nacional, y con esto confirma que la joven poesía peruana aparte de mostrar voces disimiles, atraviesa por una etapa de fecunda creación.


Raúl Heraud A.
La Molina, 20 de abril de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

Poemas de Thais Ballenilla (Cuba)


Thais Ballenilla es el nombre de esta gran poeta cubana a quien tuve el honor de conocer en el Festival de la Habana en mayo de 2008, me impresionò la fuerza de su verso, la claridad y frescura de sus imagenes, ademas del humano discurso cargado de una sensibilidad pocas veces apreciada; tuve la suerte de compartir poemas y charlas sobre La Habana, Martì, Eliseo Diego y Vallejo a quien admira fervientemente. Puedo decir que gozo de su amistad y cada vez que los azahares de la vida me acercan a Cuba es necesario visitarla. Esta poeta mayor nos ha obsequiado algunos versos que a continuaciòn entregamos:

LA ÚLTIMA PINTURA


La muchacha desnuda,
indefensa bajo la tiranía de los pinceles,
en orfandad de telas y cojines,
inocente retrato
no hay cuello de cisnes ni pubis negro,
ni mamas con rosas,
el pintor ciego regaló sus ojos,
trazos deformes bebe el lienzo,
agua de sueños son las acuarelas
y Cundo perece sobre el caballete.







ADAGIO PARA UN DESPERTAR.


Pájaros, sólo pájaros conversan.
La línea fija en el cráneo. Todo es un objeto de memoria,
lo diario-pequeño,
la manera de revelar la insensatez y
la rutina.


Acaso el capricho es tan satánico como la casualidad.


El yo-visionario, bebedor sin límites,
guardián de tantas profecías
no puede acomodar a la mujer pignorando
sus cándidas parcelas.
El yo-intelectivo a puños viene,
reprime el aroma del café con un azul tan lento.


No es preciso encontrar una respuesta para
la cultura de la ausencia.


Persiste la memoria en un cuadro de Dalí.
Los peregrinos pasan sobre las sombras de la tierra,
con ese corazón perfecto,
Los advenedizos se quedan en las grandes avenidas,
solos en la alta noche.

Nadie creerá en un pintor neurótico,
en una poetisa histérica,
distribuyendo las razones,
la disciplina de ser lo que soy:
la pura señora en el momento puro,
y ver como ha corrido el tiempo.

Sueño y no quiero soñar-
no sea que despierte
y tenga a flor de labios la misma pregunta.







ANTÍFONA


Por Eliseo y Baquero



Nunca pensé en la muerte del ser como puro existir
la única medida fueron la quinta soledad,
un cuarto alquilado,
la posibilidad de ser nostálgica,
la cristomanía,
el dolor pudriéndose en el pecho,
el anonimato y las negaciones.


Absurdos.
Las palabras (puras) solo pueden ser escritas en la arena por un inocente.


El péndulo se aprovecha de las horas
con la rabia de Dios en las costillas,
la luz del marginado yo - huye de su generación-
( id profundo) bajo la frase que lleva las cenizas,
en un río de penas descubiertas.
Solo encontramos palabras para lo que está en palabras.
El asunto no es gastar papeles
por delirio,
por contrato,
por recordar lo que ya es historia.


Sacralizo el último rostro con una razón exquisita,
ocurra lo que ocurra,
algo le sobra de humano a la muerte.


Minúscula muerte y sus clasificaciones:
la ficción,
modelos de humanidad domesticada
(es posible en un segundo soñar toda la obra de Proust)
la ausencia de Cronos (nadie puede venir después del último)
el está bien que mal termina,
la Nada nocturna,
el egotismo y la paridad.
Vanidad de vanidades


No era la muerte el único refugio,
el eterno retorno de aquel listo alemán no me convence.
No soy un modelo sintético.
Prefiero la Divina Comedia,
y después, quizás encuentre (descalza) algún jardín.
Aún cerca, la muerte no es más que un cuento furioso.
Déjame olvidar el versículo del Zaratustra y vivir mi propia luz.







Qué le debo al silencio.


Es un ojo que apunta…

Cesar Vallejo




El silencio es un ojo que apunta,
sobre el yo,
producto melancólico entre el agua libre
y el agua estancada,
vaciándome gota a gota,
los grifos de la niñez nunca pasan de castaño oscuro,
vaciándome gota a gota,
sostienen la casa como una verdad extensa.


Cierta historia le debo al silencio,
el pan- duro o los pedazos,
la santidad de la lengua y sus perfecciones,
la premisa de sortear el amor diario (eternamente inmóvil),
y luego
gritar al por mayor los nombres de todos los seres que una vez rieron,
porque todo estaba premeditado en una casa vestida de arena.


Puedo morir y ver a Dios como un hobbit
confesar que yo era algo más que aquella mujer del Amado Vicio
y después poco me importa soñar con los aretes puestos.







DIÁLOGO CERRADO


Inútil fue la voz, el silencio fue su único recurso.

La escucho, poderosa y real como el grito.

¿Qué hablamos? Lo que cabe hablar en las cómodas sillas; me alegra su suave tono.

Es una voz de niña- con el hilo y el añil del agua- .

El aliento conmueve el interior de la casa, los cuadros y los helechos colocan su vejez en las sombras.

Un viajero toca la puerta donde no existen cerrojos, la perfección soporta la húmeda penumbra, anega los cofres.

Buenas tardes- dice con un afán estéril- ignora la memoria.

Miro otra vez los cuadros de las musas gordas y no encuentro pábulos para el salobre del agua.

Aquí estamos las hojas y las lombrices como una negación en la última escena.

Afuera la vida es tan extraña, algunas criaturas,
otros, animales sin voz para confesar la convivencia.
Pero la voz se aprovecha de la noche, y huye.

Después de todo, una voz tan frágil, no es posible que venga a cobrarme la nostalgia.






ANALOGÍA


Y al ver la prodigiosa analogía
que vincula tu historia con mi historia
llena de sencillez y poesía,
te consagro esta pálida memoria.
Luisa Pérez de Zambrana.



El libro debe su linaje al tiempo,


(todos salvan la luz
para guardar la memoria)

No ceso de guardar esa memoria y
miro la luz,
a mansalva de las sombras,
llena de sencillez y de poesía.








RITO DE DOMINGO


Ya sabrá el silencio que solo tengo un domingo al alcance de la mano.
( vocación del que cuenta),
Los retratos, las abuelerías y
el olor de familia solicita los mendrugos,
el polvo de los sábados,
la humedad del techo,
el eco de la escoba… hondos y puros.


De qué vienen a quejarse los pájaros terrestres
acotados en el centro de la sala.
Retadores que pactan alguna tregua sobre la lenta memoria
y el olvido rápido.
Se ha detenido la vida. Nadie admite lecturas en la línea de las manos.






CINTURON DE CASTIDAD



C´ est toujours la seule-ou c´est
le seul momemt…
Gérard de Nerval




Todo puede ser muy controvertido,
la visión de alguna especie amalgamada.
Cien versiones de lo que puede ser un buen amante
cien graciosas farsas,
un gran pretexto para arañar paredes
y envolver el santo monte en trapos de lino.

Un milagro contiene muchos milagros.


Las mujeres nos las arreglamos de algún modo,
pláticas,
un sedante,
la manía sobre las cuatro patas de la verdad,
al final las abluciones
y las violetas aguardan por sus ramos.


La inocencia – en broma-
recuerda la clave de los siete cuerpos del hombre
y el libro mejor escrito de la sexualidad.


Un silencio,
ni mejor, ni peor, rescatando una buena biografía.


Aun eres (una) joven de mil maneras.


Tal vez recuerde La Fuente de la Virgen,
conciba algún tabú para

los que juzgan a una prostituta
aborte el suave olor del Evangelio sobre el papel.
Prefiero las excepciones y la ridiculez.
En este minuto, una mujer sin nombre podría escribir versos,
versos,
versos.








VOY A BEBER DE TU AGUA ESCRITA



En una gota de tinta hay un gran almacen
Wilaswa Szymborska




Los axiomas rebozan la taza de coraje
las emociones: ángulos de pureza
reflejan el hocico del corzo,
afán absoluto del que gira y gira sin un nombre,
obsesión que hace aguas la casualidad.


La analogía
sobre las hojas blancas,
con la primicia temporal del jesucitado,
desaparece, entre las salmodias.



Aquí reinan otros derechos, en blanco y negro
una flecha torpe de belleza
el pájaro- ave noctámbula- que otorgó la pluma
entre las agonías que pasan por mis manos.


Quizás he recibido ráfagas vitales,
resortes de voluntad,
y las vejeces resistan
la complejidad de los quejidos,
las cicatrices rectas y oblicuas
del mar que transita con sus llaves rotas.

Quizás el cambio de sueños sea una necesidad,
y no el embrión que fingen las palomas,
como un decidor bajo un paraguas.

Busco la lluvia que atraviesa el fuego
me coloco por encima del lado “M”,
con la misma manera de ser –solamente yo-
caos ordenado en sí,
con la posibilidad de perpetuar a tiempo la memoria.

Quién sabe para quien escribe.

A pesar del chachareo y las reliquias me cubre la alegría de escribir, versos.

martes, 26 de enero de 2010

CIUDAD SITIADA DE ROBERTO SALAZAR


Por: Raúl Heraud



Ciudad Sitiada del poeta peruano Roberto Salazar Gamarra (Casa Barbieri editores, 2009) es el canto de un poeta inmerso en una ciudad amurallada por anhelos, tragedias, esperanzas e infortunios; un mundo donde el hombre que ofrece abiertamente su corazón, como si se tratase de un peregrinaje, o exorcismo, se encuentra y se extravía en esta ciudad interior, que no es más que un gran bosque de recuerdos y de encuentros con el pasado.


Y es ahora esta vez

voz este canto innato de los

adolescentes felices

lo que extraño

ahora que los días de fiesta

pasaron

se va nublando el

lejano cielo

y los hombres caminan caminan caminan



Plasmados en el papel como si se tratasen de instantáneas, de calles que Salazar suele transitar y que muestran los dos rostros o estadios en los que el poeta se ha reconocido infinidad de veces: alegría y tristeza, y que menciona reiteradamente como sello de esa continua visita o repaso del viaje intimista que el poeta realiza.



Y simplemente estoy triste

como se está triste……

y defeco en las tardes

a la hora de la soledad



En la segunda parte del libro titulada Ciudad Sitiada, el poeta entiende que las libertades deben ser ejercidas a cualquier precio, más aún si existen algunos elementos opositores que impidan profesarla plenamente.



Y te alejas de mí

por la vereda silenciosa en la mañana

bulliciosa en las tardes

el tiempo es uno solo

y te sigo con la mirada

como a un ave viajera riéndose…



Roberto Salazar es consciente de su dimensión como ser humano, como poeta, como sujeto único y doliente que es capaz de idealizar la vida, el amor, la muerte, de transformarlos en su leit motiv, y a partir de eso crear una ciudad, un personaje sitiado por la memoria y dotarlo de palabras, de sueños y transformar una realidad posible en una imposible.



...tus piernas dos columnas

Dionisiacas detenidas comoparéntesis de arena en

un oasis

Déjame ser tú en mi cuerpo

y yo en la mitad del tuyo

al bañarse en la ducha

todo el tiempo



Ciudad Liberada, tercer movimiento del poemario es una conversación permanente con el presente, posee la frescura y libertad que el poeta plantea desde su dialogo con él mismo y con el mundo, con los personajes que aparecen apenas como siluetas, sombras que utiliza para recordarnos que la ciudad es más que calles y bares, y que los protagonistas de sus historias pueden vivir en cualquier latitud del planeta.



...es bien entrada la hora del internet acuático

es hora de salir el obeso derribó mi puerta y está

a punto de agredirme

sólo te pido una cosa: copia este poema

y envíamelo algún día.



Es necesario mencionar el aire fatalista que se desprenden de algunos poemas, como si el poeta quisiera hacernos participe de sus actos fallidos, de su deambular por estas calles sin nombre, donde la fortuna parece ser una negación continua de situaciones dislocadas y trágicas, el discurso en la ciudad es fatal, gris como la niebla que cubre las mentes de los hombres que se pierden en sus callejones sin salida.



...y vi morir a mi madre a mi lado

entre sábanas blancas y sonrisa deesperanza

pensando en el hielo donde caen losruegos…



Al final cuando la Ciudad Sitiada de Roberto Salazar Gamarra cierra sus puertas, apaga sus luces, y se callan las voces de sus efímeros habitantes, el poeta vuelve una vez más a recorrer los antiguos recovecos, las viejas calles de cinco esquinas, los eternos zaguanes, sólo para cerciorarse que la vida espera ahí, intacta, con sus pro y sus contras, con sus altas y bajas, como diría Vallejo “al borde de una mañana eterna”.


Raúl Heraud

La Molina, 2009.

lunes, 18 de enero de 2010

HIMNOS DE MIGUEL ILDEFONSO





Por: Raùl Heraud


Himnos de Miguel Ildefonso (ediciones Apolo Land - 2008), nos invita a recorrer las calles de una ciudad violenta, trasnochada, llena de contrastes, “No hay dolor que no sea un paraíso/ o ciudad extraviada de poetas/ estancias de vagabundos y plazas…” eterna, como las vidas que se repiten una y otra vez en una vieja película “apenas la vi quedé paralizado/ el lado invisible del universo/ radicaba en la indiferencia hacia la anciana” aquella donde Miguel teje su universo poético, “cuando no queda nada queda la poesía” trágico “te vi doblar la esquina pero nadie entendería/ nadie comprendería/ nadie está interesado en creer”, metafísico, “Quién no ha matado a su dios?/ yo lo maté tantas veces que no recuerdo…” cuestionador “qué era la poesía? ¿qué mierda es la poesía?”, sórdido, “ la naturaleza es un prostíbulo/ y caminas al cielo los ruidos más altos/ las voces los hedores…” tanático, “… el gris cemento pintará su sombra cansado de dar vueltas/ dormirá en un hotel barato y desde el amanecer pensará/ en morir…” real, “… la basura humana muriéndose por dinero/ todos los crepúsculos los he visto/ todos los caminos de la tarde los recorrí de mañana” con la intenciòn de mostrarnos la farsa en la que se ha convertido este mundo o simplemente como dejándonos señales, signos de su paso por esta vida a la que Miguel canta “aunque no existe la poesía/ yo escribo poemas himnos como si existieran los dioses”, con toda su plenitud humana de hombre transeúnte, de poeta artesano en un mundo donde la belleza y el caos escinden la naturaleza humana “El caos es una bella palabra/ y si la rosa es otra bella palabra/ entonces también la rosa es caos” y el cuerpo es apenas un envoltorio, una caja de resonancias de todo lo vivido, “… porque mi cuerpo ya no es de esta sombra/ no trates de alargar/ el latido de un corazón imantado a la luna/ no tengas compasión de mi semen/ derramado al silencio del hielo” de todo lo amado que siempre se deja atrás “… ella iba tras un arcoíris _ luego se convirtió en arcoíris/ y otra vez el dolor se ató a tu corazón y no al mar/ tan próximo a ser las olas _desde entonces/ sientes el doble y el infinito siempre se mantiene intacto”. Himnos es un libro de sentidas canciones, de instantes eternos, de bellas melodías que Ildefonso musita levemente al final de la tarde para recordarnos que aún seguimos vivos.



Raúl Heraud

La Molina, enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010

EROCÉNTRICA DE ROCÍO SANTILLANA


Por: Raúl Heraud


Erocéntrica de la poeta peruana Rocío Santillana (DHB Ediciones – México 2009) es el viaje sin escalas hacia el instinto, “el dorso de tu mano despereza mi vello”, al placer sexual “fue abrirte la puerta/ y mis piernas treparon a tu boca”, ejercido plenamente sin ambigüedades ni reticencias “porque no existimos/ más allá de mis sábanas.” Desde sus primeras páginas, como si se tratase de una exquisita fruta prohibida, los poemas, que poseen un dulzor amargo que solo encontramos en las costas del Caribe “por algo me arrebata esa guapería tuya/ de muérdete el labio, que estoy en candela.”, confirman que Rocío vive un eterno idilio entre dos culturas, “Ya sé que eres el mango más chupeteao de la/ Habana, el tipo más escapao, el animal que vino/ acabando pa darme gozadera y vianda.” hay que recordar que Rocío escribió esta acalorada bitácora, estas “lascivas memorias” en su estancia en Cuba bajo el signo de Yemayá y que provocan un extraño escozor, algún fantaseo orgásmico mientras, convertidos nosotros en vouyeristas observamos sin ser vistos como la poeta despoja del asfixiante traje púdico a cada uno de sus amantes, introduciéndolos a un mundo de goces y aventuras carnales donde la protagonista, hedonista confesa de esta historia nos revela una segunda lengua “tengo una lengua para descorchar tu botella/ y otra para dejarte con sed, cuando recuerdo/ que soy abstemia./ tengo/ jugo de sandía/ y dos lenguas/ tengo.” aquella que Santillana muestra erótica y erógenamente en estas páginas “bendigo mi clítoris en tus dedos/ y tu fórceps en mi útero.” como en un acto de posesión “mis manos son una página en blanco que podré leer/ sólo cuando sea capaz de borrar/ las huellas de tu esperma/ aún a riesgo de no tener ya de qué escribir.” de frenética conquista, “y yo, bulímica de sexo/ y anoréxica de todo lo demás/ famélica/ vuelvo a jadear/ como cuando de un portazo cerré mi casa/ y salí disparada/ por la acera/ por la carretera/ por las once cuadras/ que me separaban de tu esqueleto con pellejo…” al fin y al cabo el arma para doblegar y ser doblegada tantas veces como sea posible. Erocéntrica de Rocío Santillana está escrito con fuego, con toda esa magia y sensualidad que ejerce el trópico sobre sus habitantes, es el canto epicúreo al final de la tarde que llega en forma de brisa desde el Atlántico “nuestros labios, aceitunas/ cerezas en tu pulso/ flores, plumas, mariposas/ zancadillas que le puse al tiempo/ en 21 y f”.

¡Que viva changó!

La Molina, enero de 2010



DATOS PERSONALES

Rocío Santillana, Lima, 1967. Trabaja habitualmente como guionista de series de tv en Madrid, donde descubrió la teoría de género y su aplicación en la comunicación... En La Habana coguionizó la película documental hispano – cubana Reyita, estrenada en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano. Poemas y cuentos suyos pueden leerse en webs y blogs de Brasil, Perú, España y Cuba. Ha realizado lecturas performáticas y dirigido los cortometrajes Erocéntrica, ¿cuál crisis? y Mi otra lengua, producidos en La Habana en 2009 y basados en su poemario Erocéntrica.

martes, 5 de enero de 2010

OTROS VILLANOS (POESÌA)


Por: Raúl Heraud




La poesía peruana del nuevo milenio se manifiesta a través de una amplia diversidad de voces, de propuestas disímiles que provienen de las calles, las universidades, como es el caso de la antología poética Otros Villanos, (Pájaros en los cables editores) que nos brinda el trabajo de nueve jóvenes poetas, vinculados a la universidad Federico Villareal y que no es más que la confirmación de la tradición poética de esta casa de estudios. La calidad de los textos reunidos en este libro comienza a hacerse presente con la voz familiar de Alessandra Tenorio quien nos invita a recoger sus pasos por su inexpugnable casa “mientras yo /empezaba a construir mi casa/ con un patio de huéspedes/ para poner las semillas de mis hijos”. La foto familiar como recuerdo imperecedero: “a veces somos gallinas ciegas jugando a seguir voces/a veces solo espejo de nuestros deseos” sostenida, eternamente, en algún lugar de la memoria “cuando mi abuela tenía 5 años/ yo era rosada enorme nebulosa/ mi padre tenía sombrero con espuelas/ la casa era grande/ los hijos rubios/ y mi abuelo monosílabo y sin risa”.
Víctor Ruiz Velazco construye su reino mágico y críptico desde seres e historias personales “Ozymandias era pobre y malicioso, ya lo dije. /pero justo con la vida, la muerte/ y las grandes pasiones que hacen libres a los hombres”. Su poesía es como un viaje sin retorno “esperando que quinientos años después/ se descubra que aquellos orificios/ que decididamente talló sobre/los cuerpos desnudos de sus antepasados/no representaban los ojos de los Moai, / sino su ausencia”. Una habitación a oscuras, una puerta abierta donde se interpela al hombre “pero los muertos no hablan. / un cuerpo solo, no dice nada”.
Paola Roncal divaga entre la soledad y las renuncias por un amor insano “una botella me atrapa del cuello y mis ojos revientan otra vez”. La pérdida del centro vital y la dificultad para rehacerse “no puedo comprender que ecuación queda/ vacío o jazmines?” son los síntomas más claros de una poesía devastada por la desilusión “Corre, infártame, deshidrátame, llévate mis lágrimas y crea/ rocío, créame algo, que estoy quedando nada”.
Joe Montesinos hace del acto poético la interpretación de su yo errante, desquiciado “me enamoré de una puerta /claustrofóbica y labial”. Haciendo del poema una confesión, un acto de fe “nadie me avisó que tendría que ser parte/ de una condenada estructura/ yo dormía en las bancas/de los parques/ no tenía frío/ no tenía dientes” donde anidan miedos, deseos y tristes verdades “Mi corazón es azul por las mañanas/es un cenicero profundo por las tardes/un diluvio de luciérnagas por las noches/es un garabato de sol en el agua/es una bala refugiada/en un orate sin remedio”.
Las elucubraciones existenciales de Nadeshda Rodríguez proyectan una casa fantasmal donde los vínculos y las afirmaciones están prohibidos “y no quedarse para renegar/de la parentela adquirida, /vecinos/hermanos ingratos, /enamorado de la hija que no lavó los platos/y de Dios; que le quitó la capacidad de reproducir/más hijos que necesiten del buen cobijo”. Donde el amor y la vida adquieren una real dimensión desde el pasado “Desde un comienzo traspasaron tus dedos, /temores se asfixiaban en el laboratorio (…) Desde el origen sangró tu letra mujer, /ahora el doctor indica nuevo tratamiento.
Alberto Buendía nos muestra las sombras de una vida agónica, pasajera, “El tiempo fue como una hoja en el asfalto, /como una hoja a barrer/y que el viento alza por sobre los ojos”. Restos de humanidades que ya no son “Ah viejo ridículo/han pasado ya varios años/y aun sigues aquí entre nosotros/ cantando como lo haría un niño” y de idilios que no serán más “De ser así/no hubiera sido tu cuerpo en la orilla/ tu último recuerdo…”.
Margarita Babilonia se reconoce desde la figura idealizada, amada “querer ser la brisa eterna que llega a tu cuerpo” (…) “ahora/llamo a la vida para saber que no has sido un sueño”. Doliente e inalcanzable, su yo poético expía mucho más que culpas “! Oh, mi unicornio de nubes negras!/!Mátame para darme de la vida, del amor o del vivir!”.
Ilich Quispe transita y retrata las calles “Ligia ha perdido el bus/sigue en frente/callada/señalando/mirando talones/los apuntes con algún nombre/los libros marcados/sus iniciales” los recovecos de la casa perdida en el tiempo, “las cortinas fruncieron sus ondas/al notar – desilusionadas - / que no eran más oscuras que las/noches y los trajes del abuelo”. Pequeños slides que nos muestran una vida a colores y en blanco y negro “Huir tras la muerte con premura tal que/ sienta el pavor de mis pasos escapando de los tuyos”.
Milagros Vara denuncia su largo silencio, el poema habla por ella, para ella, “maldita sea mil veces callada/ NUNCA HABLO/los otros hablan por mí/ Y OTRA VEZ ME BUSCO” como intentando exorcizar su alma, sacudirse de sus oscuros deseos “Hasta cuándo tendremos/ que cargar/esta CRUZ SEXUAL” y de esa forma reconocerse desde una humanidad imperfecta y fatal “He caído en mi propio dogma/y en mi silencio/han esculpido mierda/he cedido cada paso y entregué/la ultima Hostia”.
Nueve poetas que no hacen más que confirmar su promisorio paso por este decenio que se acaba, unos más consolidados y quizá con mayor protagonismo que otros, pero al fin y al cabo un primer gran acercamiento a una poesía fresca, con sello villarrealino.

La Molina, diciembre de 2009

lunes, 26 de octubre de 2009

Poesía de Roberto Salazar


Roberto Salazar es un incansable viajero, las ciudades citiadas y puertos donde ha naufragado más de una vez, han sido testigo de sus inacabables aventuras. Este amante de la música de Pink Floyd y de la poesía de Rimbaud nos hace entrega de algunos poemas inéditos que a continuación compartimos con ustedes:


6


Un alma viviendo eternamente en el

cielo *

y tu voz es tu mirada

Verdes olivos rojas letrinas tu

voz es mi garganta

ojos tu luz

rostro que caminas por la noche

perros sin rostro aullando en las

montañas

ladridos lejanos y suaves

perdiéndose en recovecos

El poderoso viento en las espaldas

de la noche

el remitente miedo de las noches

campanas

y lobos en los cinemas azules

repetitivos como ecos del joven

ahogado en sus sueños de amarga

esperanza por sus labios trémulos...



  • sid barret : letra de una canción de pink floyd



18



Amo esa región del mar

donde rebrotan mis sueños encarnados

en algún perdido robinson crusoe

aquella región es virgen de hombres mujeres niños

también es remota de ruidos lluvias amores iracundos

la mayoría repelidos como a un insecto pegajoso

Amo esas regiones de hondos y prolongados silencios

de imágenes sin recuerdos posibles

ya que no hay presente en la nada de los espacios y

las horas

no hay horarios trabajos perdidos que lamentar

tampoco perseguir futuros como certezas de colores

rojizos

ni casas de cambio rutinas en las agendas

calumniosas de los ministros que ordenan nuestras

vidas como dioses terrenales

Amo esos lugares simplemente por existir

por no haber allí nada que yo no quiera

y porque también espero muy poco de la vida

ahora que todo va perdiendo uno a uno sus sentidos

que las esperanzas se alejan como aquellos padres

que abandonan a sus hijos en la madre

y ésta pinta de negro su sonrisa con el llanto

del muchacho

como aquella isla misteriosa de mi niñez.



22


Luces y montes y fuegos lápices

apunta las características llanas

sin pelambres no importando nada

que cuaje en las cosas hechas sin malgastar

las fuerzas precarias con que nacemos

y vemos y oímos pies descalzos se atreven a

andar sobre los caminos plagados de ortigas

y tras los cuernos palos sienes en el próximo

botón

No lleves la mirada a todo lo que existe

tus ojos ven lo que quieren mirar

apuntalados rellanos con cal y cemento

pon fuelles duraderos que la vida es corta

cortísima como tela de sastrería

el rótulo que enciende sus luces en primavera

arrojando rayos en las flores de olivo

No malgastes tu poca fortuna en los

nuevos días que vendrán ocúpate en tener blanca

tu sonrisa

los pies en polvorosa

la mirada fija en el puerto del callao.



DE: LUCES DE MAYO




Laberinto


Equivoqué el camino y el día

del camino

erré la ruta y la noche de la

ruta

y ahora casi tengo n años

no hay vuelta posible

Como no hay río que nazca en el

mar

ni océano que desemboque en río

no hay vuelta para atrás

los pasos siempre son: ¡hacia adelante!

Como la noche deja su lugar al

día y éste a la otra noche

el tiempo siempre avanza: ¡hacia el futuro!

La noche –perdonen la retórica-

es siempre noche como otras noches

sin estrellas o sin luna

El día es siempre día sin sol

o caluroso

En el tiempo todo está determinado

Como la a conduce inevitablemente a

la b el 1 al 2

la vida que contengo me conduce a

la muerte y no hay

ni mas luz

ni mas oscuridad

ni otro 1 después del 2 (sino sería 21 juego de azar)

ni otra a después de b (sino sería ¡bah!)

Equivoqué el camino en vez de

alegría hallé pesar

Erré la ruta el cielo es sin

estrellas

el mar es sin espumas

sólo el desierto es todo arena y sus oasis.



Consolación de la poesía


Eres la voz azulada de los idos para

siempre

el retorno cabizbajo de los días rápidos

en donde caben las horas ácidas y los minutos

dulces

combinación de colores para tu fino retrato

enmarcado en la seda de tu pubis

ardoroso y postulante

en tanto esa suave rutina nos entorpece

hasta no ver introducir mi aliento por tus

labios en cuanto se escucha el claro de

luna de beethoven descendiendo lentamente

hacia tu tímida vertiente cansada de vellos

y sin tocar entro a esa tu antesala caverna

silenciosa llena de nervios suplicantes

conversando de cosas de la infancia

de ese tímido glaciar que era tu frente

de cómo las limosinas se adentran en los

barrios de Harlem

o salen de los jardines de las Tullerías

viendo a Rimbaud Baudelaire Ojeda

deambular en busca de más poemas en los ardenes

abisinia chosica

En tanto cicatrices de nuestros sexos se curan

en silencio.



Inmunidad


Nadie me toca a mi nadie debe tocarme

sin un violín sin un alfil sin nada

nadie toca mi cuerpo lo digo aquí

en esta poca paginita mojada por la lluvia

de adentro

Nadie toca mi cuerpo si no muere

inútilmente muere como un gusano mojado

y es verdad que una nube cierra al viejo día

la nueva noche también

como muere la tarde a las 6 p.m.

Nadie toca mi alma de lo contrario está refrito

así como nadie toca esa nube nuevo día

vieja noche.





De: CARTAS DEL NAUFRAGIO





Roberto Salazar Gamarra: Lima, 1958. Poeta y narrador, estudió literatura en San Marcos. Publicó Contra el muro” 2000, “Arte Rupestre” Lima Editorial zignos 2004,Ciudad Sitiada” editorial Casa Barbieri 2009.

Ganó los concursos de poesía el 2001 en San Marcos y primera mención honrosa en Chile por el cuento “Ángel Caído” 2006, organizado por la Universidad Católica del Norte.

Participa en el movimiento de Poetas Descentralistas.

Tiene en preparación un libro de cuentos: “El Ángel Caído y otros cuentos” y dos poemarios: “Cartas del Naufragio” y “Luces de Mayo”.

robesar47@hotmail.com